La mayoría de personas se benefician de pasar maletas, pasar por trochas, de conseguir pasajes

Adrián Salazar

Carretillero

Con el toque de queda se agudizaron los controles, la Guardia nos dice que debemos permanecer en las casas

Nelson Herrera

Comerciante

Le temen al hambre quienes viven del día a día en frontera

Maryerlin Villanueva | La Prensa de Táchira.- La cuarentena obligatoria y el aislamiento que se mantiene en los municipios fronterizos, ha afectado el bolsillo de quienes viven del día a día en la carretera Trasandina.       

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Su mayor preocupación es no producir ingresos diarios para poder cubrir la manutención de su familia y de ellos mismos.

Estas personas que le temen al hambre, esperan que la cuarentena que fue extendida por 30 días más, sea la finalización de esta medida para frenar los casos de COVID-19 en Venezuela.

Los comercios que están a lo largo del eje de frontera permanecen cerrados, pues hacia esta localidad, no está permitido el paso de los ciudadanos, salvo aquellos que están exentos de la medida.

Adrián Salazar, quien trabaja como carretillero y asesor de viajes, manifestó estar en crisis, pues con el cierre de los puentes internacionales, se paralizó todas las actividades entre ambos países.

"La mayoría de personas se benefician de pasar maletas, pasar por trochas, de conseguir pasajes, y ahora no tenemos ni para comprar un kilo de arroz ni un kilo de harina" dijo.

Precisó que son pocos los que logran llegar hasta la zona, pues muchos son devueltos por los efectivos militares.

Quienes se atreven a subir "los cerros" y pasar por trochas, son detenidos por la GNB y el Ejército, quienes son los que custodian estos pasos ilegales, para evitar la salida e ingreso de personas hacia Colombia.

Sin paso

Nelson Herrera, quien vive antes de llegar al control de Peracal, señaló que se ha vuelto imposible la movilización, pues para llegar a San Antonio deben hacerlo en vehículo o motocicleta, ya que los efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana, no permiten el paso caminando.

"Tenemos que quedarnos quietos, lo que está mal porque necesitamos trabajar para resolver la comida, ya que una harina cuesta 4 mil pesos, y eso representa dinero para nosotros" expresó.

"Con el toque de queda se agudizaron los controles, la Guardia nos dice que debemos permanecer en las casas" apuntó.

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