En medio de la pandemia desalojan a venezolanos en Bogotá

Agencias | La Prensa del Táchira.- La crisis por el Covid-19 ha puesto a prueba a los venezolanos más vulnerables en Colombia. Quienes vivían del día a día hoy son los que más sufren ante los desalojo diarios que se ven en el menú del día en Bogotá. 

Y es que al entrar la oscura noche, miles de connacionales temen ser desalojados de las residencias por no pagar el alquiler. Los trabajos que ejercían estos venezolanos desaparecieron en medio del aislamiento preventivo decretado hace dos semanas y que el presidente Iván duque ha alargado hasta el 26 de abril. 

Muchos, ya en la calle, decidieron caminar más de mil kilómetros hacia la frontera, pese a que está cerrada y no hay gasolina al otro lado para poder movilizarse hacia su destino final. El coronavirus los puso a elegir entre quedarse en las calles colombianas o intentar volver junto a sus familiares y amigos.

Este es el caso de Yuri Mendoza de 17 años. Tiene cinco meses de embarazo y lleva casi dos semanas caminando hacia Venezuela desde Cali, la tercera ciudad de Colombia. Vendía gaseosas y dulces en los semáforos, pero a causa del aislamiento, la policía no le ha permitido salir más a trabajar.

«Venezuela es mi hogar y si me pasa algo, será allá», dice Mendoza. Por eso decidió enfrentar nuevamente las montañas andinas a pie, tal como lo hizo hace más de un año, pero en sentido contrario.

Muchos se arriesgan a volver a Venezuela pese a que allá les espera una economía que está sufriendo la peor crisis en la historia del continente. Una depresión que probablemente se va a profundizar por la caída de los precios del petróleo. A eso se le suma el colapso de su sistema sanitario que no está en condiciones de enfrentar esta epidemia.

Por eso, tener que volver, es lo que menos quiere Juan Carlos Atacho, de 32 años, quien lleva viviendo un año en un barrio humilde de Bogotá. Dice que solo regresaría a su país como última opción. Pero es muy posible que le toque hacerlo si se extiende mucho más el aislamiento. Atacho, que tiene hasta el 10 de abril para pagar su habitación, sostenía su hogar gracias al empleo como auxiliar en una peluquería. Ganaba unos 7 dólares al día. Pero el negocio cerró junto a la mayoría del comercio en el mes de marzo, dejándolo sin una fuente de ingresos para sobrevivir junto con su esposa y sus tres hijos de 2, 7 y 9 años.

Como la frontera está cerrada, Atacho teme recurrir a los pasos informales controlados por grupos dedicados al contrabando y el narcotráfico. «Volver a pasar por las peligrosas trochas, es otra de las situaciones que no quisiera repetir con mis hijos», dice Atacho, mientras recuerda cómo le arrebataron su celular como pago para entrar a Colombia.

Ante la creciente ola de gente que está llegando a la frontera y para evitar que migrantes enfrenten riesgos, Migración Colombia está negociando con las autoridades venezolanas para mantener un corredor humanitario que permita el regreso de más ciudadanos a su país.

«Nos parece un tema complejo, pues no queremos tener venezolanos, ni a ningún ciudadano transitando por las carreteras porque estamos en cuarentena», aseguró Felipe Muñoz, asesor presidencial para la Migración desde Venezuela. Dijo que están coordinando con las autoridades venezolanas para que los dejen ingresar. «Han dejado entrar a un grupo más o menos de mil» en los últimos días, puntualizó Muñoz, quien espera que Venezuela siga recibiendo a su gente.

Las dificultades para los migrantes no terminarán pronto. Y mientras la pandemia siga creciendo, continuará bloqueada la economía informal y con esta seguirán en aumento los desalojos en todo el país. A la fecha, Colombia ha confirmado 1.579 casos de personas infectadas y 46 muertos a causa de la COVID-19. 

Con información de Prodavinci 

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