Maryerlin Villanueva | La Prensa de Táchira.- La zona sur del estado Táchira, está compuesta por los municipios Fernández Feo y Libertador, localidades que se quedaron "sin vida" por las fallas en los servicios públicos.
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Según el censo de 2011, del Instituto Nacional de Estadística ?INE-, la suma de población de estas dos jurisdicciones, registra 70 mil 653 habitantes, quienes descontentos con la crisis, han realizado protestas en la Troncal 5 para exigir agua, luz, y gas doméstico.
Con el paso de los años, vecinos de El Piñal y Abejales, sostienen que el comercio "se desplomó" como consecuencia de la situación país, que obligó a dueños de negocios a reinventarse para poder sobrevivir.
Otros, decidieron cerrar sus puertas, y emigrar, como una vía de escape al colapso económico que vive Venezuela, y que ha afectado a millones de ciudadanos.
Pérdidas millonarias
William Morales, presidente de la Cámara de Comercio de El Piñal, denunció que son millonarias las pérdidas de los comerciantes de Fernández Feo producto de los constantes apagones.
"Tenemos más de 12 horas sin luz, afectando mayormente al sector lácteo, de carne y charcutería, al no poder refrigerar estos productos" enfatizó.
Ante esto, los dueños de negocios se han visto obligados a comprar el combustible para el uso de plantas eléctricas, líquido automotor que puede llegar a costar hasta 40 mil pesos la pimpina en "el mercado negro".
"Aquí al municipio llega una gandola semanal y eso no abastece a todo el sector industrial. Pese a que tenemos una bomba para los productores agrícolas, eso no beneficia a todos" agregó.
La Cámara de Comercio registra mil 500 negocios, distribuidos en 18 rubros, entre ellos, víveres, carnes, charcuteria, lácteo, textil, ferretero, quincalleria, entre otros.
"Al irse la luz, no tenemos internet, no tenemos punto, no hay venta, esa es la triste realidad que vivimos, y además de ello, se suma la quema de productos como computadores, cuartos fríos, refrigeradores, bombillos" puntualizó.

"Todo en pesos"
Melvin Figueroa, comerciante en El Piñal, dijo que para subsistir, los productos deben ser cobrados en pesos, pues con los bolívares se devalúan y al momento de reponer el inventario, ya el dinero es insuficiente.
"La gente paga en pesos, porque ya no quieren tener bolívares, con eso ya no hacen nada" dijo.
A ello se suma, los cortes eléctricos, pues la falta de este servicio, impide poder trabajar con normalidad, al punto que las ventas han caído en más de 70%.

Desmantelamiento
Luis Iván Márquez, habitante de Abejales, recordó que esta localidad, años atrás, contaba con fuente de trabajo, por los servicios que prestaba la represa Uribante Caparo, pero, con el paso del tiempo, la situación cambió.
"Esa obra que debía culminar en el año 1991 no se terminó, pero, cuando llegaron los revolucionarios lo que hicieron fue desmantelar en conjunto con una brigada de la Guardia Nacional Bolivariana, y al final se llevaron todo lo que había, llevándose consigo el cobre para ser vendido como chatarra" manifestó Márquez.
Muchas personas que trabajaban en ese lugar, ahora hacen vida en Abejales, quienes venden productos colombianos como harina, arroz azúcar, papel higiénico, leche, en pesos.
"Aquí todo en pesos, de Barinas para allá en dólares, sin embargo, cuando tienen un trabajo formal te quieren pagar en bolívares, que no alcanza para comprar la canasta básica" indicó.
Ventas en picada
El comerciante en Abejales, Diego Castellanos, dijo que la falta de luz afecta las ventas, pues al cortar la electricidad, no funciona el punto y las personas no pueden hacer la compra.
"Se va el sistema, el internet, y hoy día, todo funciona con energía. Esta crisis redujo las ventas en 80% comparados con años anteriores" apuntó.
Quienes habitan en estos pueblos, deben someterse hasta 12 horas sin luz a diario, y sin respuestas por parte de las autoridades de Corpoelec.
"Hay días que tenemos luz en la tarde, pero, la quitan en la noche, o la quitan a las seis de la mañana y la ponen a las tres de la tarde y vuelven y la quitan a las nueve de la noche, no hay horario fijo para el corte" expresó.
Aquí no sirve nada
David Pineda, tiene una carnicería en Libertador. Como comerciante lamenta las fallas de luz, que le ha dejado pérdidas millonarias.
"Ahí vamos guapeando, tuve que comprar un planta eléctrica, pero, nos toca sufrir por la gasolina porque no llega la gandola, son tres días que hay que pasar en la bomba, aquí no sirve nada" aseveró.
Con la afluencia de cortes de electricidad, ha tenido que regalar a sus vecinos la carne para así no echarla a la basura.
Sin señal
El servicio de telefonía es pésimo. Las empresas Movistar y Movilnet no funcionan hacia el sur del Táchira, por lo cual, sus habitantes usan Movilnet, operadora que extrañamente si cuenta con cobertura hacia esa zona.
Héctor Julio Vanegas resaltó que solo cuando hay luz es que tienen señal, pues cuando hay el corte eléctrico, los teléfonos fijos y celulares "no sirven para nada".
"Estamos graves, incomunicados, ya no podemos vivir aquí, esto es imposible para nosotros como venezolanos seguir así" añadió.
¿cuál turismo?
Lorenzo Belandría, habita en la zona sur del estado y precisó que el turismo se acabó hacia esta zona, producto del mal estado de las carreteras y la falta de combustible.
"Antes la plaza Bolívar estaba full de gente paseando y caminando, ahora se acabó, ya la gente no viene para acá por la lejanía y por no gastar gasolina" explicó.
El mal estado de las vías, impide la circulación dentro del estado, pues caer en un hueco, podría dañar el vehículo, lo que genera un alto costo para el bolsillo de los tachirenses.
En el olvido
Angélica Cárdenas, trabaja en una tienda de productos para animales y rechazó la crisis que padecen los habitantes de Abejales, ya que no cuentan con los servicios públicos eficientes para la normal convivencia.
"No tenemos luz, gas, ni transporte, todo es deficiente, las personas deben rebuscarse y poder solventar para tener las cosas. De estos pueblos ya nadie se acuerda" agregó.
Sin control
Ante esta problemática, la gobernadora del estado, Laidy Gómez, descartó tener los recursos para solucionar la crisis eléctrica, sosteniendo que es competencia del Gobierno nacional.
"No tenemos el control operativo para suministrar el gasoil, que necesitan las plantas eléctricas o gasolina que necesitan las unidades de transporte para moviliza los alimentos, o en todo caso para retornar el servicio eléctrico a las unidades de producción" opinó Gómez.
La primera mandataria regional señaló que existe un maltrato hacia la vida productiva de la región y "a pesar de ello, seguimos siendo el estado productor que representa el 38,6% del consumo nacional en materia láctea y frutas".
Soluciones acordes y proyectos viables es lo que piden tanto comerciantes y ciudadanos que viven en la zona sur de la región, pues al igual que el resto de los tachirenses, exigen mejoras en los servicios públicos y calidad de vida.
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