Táchira pudo tener una noche mágica

Nelson Altuve P | La Prensa del Táchira.- Entre los pocos aficionados que fueron a Pueblo Nuevo la noche del martes 11-F y aquellos que lo pudieron ver por TV quedó la sensación de que el equipo Deportivo Táchira pudo dar la "estocada" y avanzar de fase en la Libertadores.

El aurinegro ganó con marcador de 2-0 y este resultado pudo ser más abultado si los atacantes locales no desperdician las opciones que tuvieron frente al arquero Mosquera que fue figura en un segundo tiempo trepidante.

Táchira fue mucho más que el cuadro colombiano, triunfó con goles de Duglar Angarita y Carlos Cermeño, que le permitieron "lavar" la imagen en su paso por Medellín. El once colombiano dejó muchas dudas.

Pero pudo ser una noche mágica si Angarita no falla en ese pase milimétrico que le puso Marlon Fernández, si el arquero visitante no saca un tiro de Cermeño que iba directo a la red y aquella otra pelota dentro del área enredada entre piernas de defensores cuando todos cantaban gol.

El atigrado tuvo atrevimiento, al menos en el segundo tiempo cuando parecía arropar al rival que trató de plantar cara al aurinegro que le quitó la pelota, desbordando por los costados, superando en los mano a mano, ganando en el juego aéreo.

En fin, fue un Táchira diferente al que jugó en Medellín. Se ganó y bien, con propiedad, pudieron llegar más goles por el lado tachirense. Funcionaron Camargo y Cermeño, Marlón y Pérez Greco armaron su sociedad.

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Los laterales tuvieron un excelente desempeño. Graterol y Vivas ejercían control sobre los veloces atacantes contrarios, Foglia se erigía en la zona central de la zaga con Camacho perfecto a la marca. Fue un Táchira muy colectivo que a veces abusaba del pase y de llevar el balón de lado a lado.

Cuando el equipo se "picó" comenzaron a generar más jugadas de riesgo, hubo picardía y se ganaban las espaldas de la defensa roja, pero cuando el enemigo estaba contra las cuerdas llegaron los cambios de Koufatty por Cermeño y Liendo por Velasco y el equipo se cayó.

El árbitro uruguayo Matonte, parecía que en cada jugada "mataba" el ímpetu del aurinegro, con sentencias que perjudicaban al local, cargándole la mano con las tarjetas y condicionan a los jugadores aurinegros. Mostró su "gustico" por los visitantes. 

Aquí el rival tuvo un respiro y Táchira ya no pesó en el transcurrir de los minutos. Las llegadas de riesgo cesaron y el Independiente celebró la clasificación. Nadie se explica porque Cermeño sale cuando era el más incisivo, pero aquí el técnico Tolisano es el que decide y es fue su apuesta.

El aurinegro sigue en deuda. No pudo avanzar. El equipo no tenía más. La planificación que se hizo no funcionó y queda revisar lo que se hizo mal, para no volver a repetirlo. Se debe pasar rápido la página para comenzar a enderezar el camino que apenas inicia en la temporada 2020.