Flatulencias: ¿Por qué unas son malolientes y otras no?

La Prensa de Táchira | Agencias.- Todas las personas expulsamos aire procedente del tracto digestivo, y con más frecuencia de la que somos conscientes. 

De media, las personas producimos de medio litro a dos litros de gas cada día, y lo expulsamos en forma de eructos o flatulencias unas 14 veces al día, según el Instituto Nacional de Salud Digestiva y Diabetes de Estados Unidos.

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A pesar de ser tan habitual, expulsar gases es algo que queda recluido en la privacidad de cada baño, especialmente cuando son malolientes. 

La mayor parte de los gases que expulsamos a diario no son fétidos; pero, entonces, ¿por qué algunas flatulencias son tan pestilentes? ¿Qué revela el mal olor de los gases sobre la salud de nuestro organismo?

Los gases que se producen en el aparato digestivo son el resultado de la fermentación en el colon de las sustancias de nuestra dieta, sobre todo hidratos de carbono que no se han digerido en el intestino delgado. 

Es interesante el hecho de que no todos los gases son eliminados a través de los eructos, las heces y las flatulencias. "El resto de gases pasan a la sangre, llegan al pulmón y son eliminados con el aire espirado", explica el doctor Tormo Carnicé, médico especialista en Enfermedades del Aparato Digestivo.

El proceso de eliminación de gases que realiza nuestro organismo puede dar mucha información sobre cómo asimilamos los nutrientes. Por ejemplo, como explica el Dr. Carnicé, en este proceso se basan los estudios de mala absorción de hidratos de carbono. 

Incluso, hay investigaciones dedicadas a identificar patologías a partir de lo que revelan los gases que emite nuestro sistema digestivo: "Por ejemplo, tras la administración de Urea C13 y dosificación en aire espirado de C13O2, se puede diagnosticar la infección por Helicobacter pylori".

Y en cuanto a hedores, ¿hay olores característicos de enfermedades digestivas? "Cuando las proteínas ingeridas son parcialmente catalizadas (el proceso por el cual se aumenta la velocidad de una reacción química) y en ese proceso se forma sulfhídrico, que es eliminado por los eructos, con un característico olor a huevos podridos", revela el doctor.

Otro ejemplo: cuando los hidratos de carbono alcanzan el colon sin digerir, pueden producirse hidrógeno o metano en exceso, entre otros gases, dependiendo del tipo de bacteriología que hay en el colon.

Si el metano o el hidrógeno en el gas se encuentran en niveles muy elevados, esto quiere decir que el individuo ha ingerido un exceso de fibra, o bien, que tiene dificultades para absorber los azúcares. 

En ocasiones, algunas molestias o dolores abdominales pueden revelar niveles anormales de estos elementos. Por ello, si un individuo presenta molestias de este tipo, el doctor Carnicé recomienda acudir al médico para reconsiderar la dieta en lo que se refiere a lactosa, sacarosa, almidón, fructosa, sorbitol, estaquiosa, rafinosa y celulosa, entre otros.

La flotabilidad 

No es necesario acudir a un hospital para que evalúe los niveles de hidrógeno o metano que expulsamos. En ocasiones, basta con ser observadores con nuestras propias deposiciones para detectar estos sutiles cambios. "El metano en exceso provoca que las heces pesen menos y, por ello, floten".

Los gases son un resultado normal de la digestión, y algo inevitable. Pero, por supuesto, algunos alimentos producen más gases que otros. 

"Los productos que más frecuentemente producen gases son la estaquiosa y la rafinosa, que se encuentran en el interior de las legumbres, así como la celulosa, hemicelulosa, pectinas y ligninas, que se encuentran en las paredes de los vegetales", revela el doctor Carnicé.

La putrescina, la cadaverina, el indol y el escatol, presentes tanto en legumbres como en vegetales, suelen ser gases pestilentes. Sin embargo, el mal olor no tiene por qué indicar mala salud o mala digestión, sino un mero signo de un exceso de estos alimentos en la dieta. 

Por su parte, "el hidrógeno y el metano, que se eliminan en un 80 % por el ano, no son malolientes" recuerda el doctor.

Por tanto, ¿qué tipo de gases deben preocuparnos? ¿Cómo saber si estamos ante una mala digestión, una intolerancia, o un problema digestivo mayor?

Generalmente, como explica el doctor Carnicé, los gases no deben preocuparnos, a excepción del sulfhídrico y su característico olor a huevos podridos: "Este gas demuestra la existencia de una gastritis con gran retraso del vaciado gástrico. 

Los otros gases como el hidrógeno, el metano y el CO2 no presentan ningún mal olor", recuerda.

Con información de Muy Interesante. 

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