Yukpas desplazados en Barranquilla desean volver a Venezuela

Agencias.- Vivir de las artesanías que fabrican y de la caridad de los barranquilleros, es lo que les queda a los 250 miembros de la etnia Yukpa, migrantes de Venezuela, quienes desde hace varios meses tratan de sobrevivir bajo un puente en Barranquilla y mantienen viva la esperanza de retornar a sus montañas para las fiestas de fin de año.

Debajo de la estructura ubicada en la calle Murillo con avenida Circunvalar, en el sur de esta capital, se ven durante todo el día a niños, casi desnudos, correteando; y a hombres, mujeres y ancianos luchando contra la sed, el calor, el sereno de la noche, las enfermedades que los golpean y el mismo hambre.

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En la oreja del puente han instalado carpas y tirado colchonetas al aire libre, además de los fogones a leña, donde pese a las adversidades del día a día, luchan por su supervivencia.

Los yukpas son uno de los pueblos indígenas de la Serranía de Perijá, a ambos lados de la frontera entre Colombia (La Guajira y Cesar) y Venezuela (Zulia). Mantienen su lengua y trabajan en la fabricación de artesanías a partir de la palma de iraca y los calabazos. Producen carteras, bolsos, canastos, sombreros, esteras, y recipientes para almacenar líquidos, que salen a vender a las calles.

El grupo que está asentado bajo el puente viene de la zona rural del municipio de Machiques, en el estado de Zulia, cuyo asentamiento se encuentra a tres horas subiendo a pie las montañas del Perijá.

Aníbal Romero llegó hace 9 meses con su esposa y cuatro hijos, y cuenta que se le hizo fácil llegar al puente de la Murillo, porque es el lugar donde los buses hacen la parada.

Es el líder de 26 familias yukpas, que también llegaron, y asegura que en su pueblo escasea la comida, los niños y ancianos se enferman y tampoco hay medicamentos.

Denuncian que son un pueblo desterrado de su país por la falta de alimentos y medicamentos, y por un Estado que no los quiere.

"Allá no hay nada que hacer, aquí por lo menos podemos trabajar con las artesanías y conseguir algo para comer", dice el hombre, quien sostiene que no vinieron a mendigar: "No estamos aquí para pedir ni exigir, pero necesitamos ayudas que le salga del corazón a la gente".

Mientras que la Secretaría Distrital de Salud reporta que han aplicado de 124 dosis de todas las vacunas a niños y adultos. Y que han trasladado a hospitales a ocho mujeres gestantes y le hacen seguimiento a los casos de personas con fiebre y erupciones en la piel.

Los yukpas del puente de la Murillo se resisten a ser un pueblo condenado al abandono, el exilio y olvido en el que permanecen sumidos, y por eso siguen trabajando en sus artesanías, luchando contra las enfermedades, y con las esperanza de regresar a sus montañas en este fin de año.

Con información de El Tiempo. 

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