Diana Sánchez Sarmiento | La Prensa del Táchira.- Tanto la hiperinflación como la migración han motivado a muchas personas a vender productos de segunda mano, una práctica que desde hace años viene tomando auge en Venezuela. San Cristóbal no ha sido la excepción, muchas personas han apostado por ofrecer productos de segunda mano.
Las populares ventas de garaje o garage (voz inglesa) iniciaron como una opción para que la clase media estadounidense obtuviera ingresos extra. Por eso, en medio de la crisis venezolana, se ha popularizado la venta de productos usados a través de espacios físicos y digitales.
Aunque se tiene la idea de encontrar solo piezas antiguas en este tipo de tiendas, lo cierto es que hay piezas clásicas y actuales: ropa, artículos de bebé, zapatos, instrumentos musicales, bisutería, libros, piezas de ferretería, bolsos, electrodomésticos, lencería, juguetes, aparatos electrónicos, artículos deportivos y casi cualquier tesoro para coleccionistas.
Cosas distintas
Debe diferenciarse las ventas de garaje de las tiendas de segunda mano. En San Cristóbal existen ambos tipos de concepto, incluso mercadillos ambulantes en el centro de la ciudad y en los principales mercados populares.
Una venta de garaje, abarca muchos tipos de artículos, mientras que una tienda de segunda mano se dedica a vender un solo tipo de producto, por ejemplo solo ropa, solo ferretería, aparatos electrónicos u otros.
En San Cristóbal se han llegado a organizar bazares y Mercados de Corotos, que a muchos les ha permitido dar a conocer piezas que son un viaje en el tiempo para muchos, y una opción económica para adquirir productos que en el mercado pueden ser más costosos.
De todo en un solo lugar
Al preguntar en calles de San Cristóbal por tiendas de garaje, muchas personas guiaron a nuestro equipo a las que consideran más surtidas: Una en la avenida Carabobo y otra cerca de la Capilla de Los Ahorcados en Barrio Obrero.
En sus propias casas, dos mujeres reinventaron el concepto de emprendimiento organizando en sus garajes infinidad de artículos. En ambos casos, comenzaron con objetos personales y familiares, luego las personas fueron llevándoles sus pertenencias.
La señora Leyda nos contó que incluso empresas a las que les queda mercancía que no logran vender, les han llevado electrodomésticos y allí los ha vendido nuevos y "a precios de gallina flaca".
A consignación
Cuando alguien se va del país o muere, sus familiares no saben qué hacer con las pertenecías que dejan.
Desde hace 2 años, Leyda Romero, es docente a medio tiempo y dueña de una tienda de garaje en la avenida Carabobo, un amigo suyo la animó a abrir este negocio.
Cuando se entregan pertenencias a una tienda de garaje debe tener en cuenta que estas deben estar en buen estado y es "a consignación". Explica: "No compro nada. Si se vende, se cancela, si no se vende, usted decide si se lo lleva o si lo deja en exposición".
Igualmente no debe ser de muy alto precio, "no importa que lo que traiga no esté en perfectas condiciones, pero sí que aún puedan usarse, yo las mejoro" nos dijo Leyda, quien abre todas las tardes su tienda garaje.
Cuestión de confianza
La persona debe "confiar, confiar en que lo que se tiene se va a demorar en salir o puede salir ahí mismo, aquí hasta lo impredecible sale", aseguró Esperanza Salas, quien vende hasta materiales de construcción, incluso vende casas cuando alguien decide emigrar y le encomiendan encontrar comprador.
La señora Esperanza ya tiene seis años con su venta de garaje en Barrio Obrero, negocio que inició tras el "duelo migratorio" de cuando su hijo se fue a Chile. Fue entonces cuando emprendió este proyecto que inició con objetos de su hijo y consignaciones de conocidos.
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Llorar o vender
"O yo lloro o me pongo a hacer pañuelos, aposté hacer pañuelos" expresó la profesora Esperanza, quien divide su tiempo entre su trabajo como coach motivacional y su venta garaje que abre de 9:30am a 1:00pm y 2:30pm a 6:30pm o un poco más tarde.
En ambas tiendas de garaje, se puede pagar con transferencias y en moneda extranjera.
De segunda mano, no usada
Para algunas personas esta opción puede ser incómoda, pero en realidad las dueñas de las ventas de garaje suelen lavar las prendas y corroborar el buen estado de la misma previo a su venta.
Tanto en Estados Unidos, Europa y los países hispanos donde se ha extendido esta tradición, las prendas antes de su venta se lavan e incluso se cosen, se arreglan cierres, botones, en fin, se les saca todo su potencial con tal de venderlas. El que sea de segunda mano, no quiere decir que se encuentren en precarias condiciones.
Lo más vendido
La ropa infantil es lo que más se vende en ambas tiendas de garaje, especialmente en época decembrina. También la ropa masculina y ropa de abrigo en el caso de la señora Esperanza, y los libros de derecho en el caso de la señora Leyda, a quien le ayuda la cercanía a la Universidad Católica del Táchira.
La afluencia de personas en las ventas de garaje fluctúan bastante, hay días en que las personas solo visitan y se les dice "días de exposición", hay días en que les dejan productos y otros en los que las personas van por un artículo específico y salen incluso con otro que no buscaban.
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