Fuego a discreción en Ikabarú

Fabiola Barrera | La Prensa de Táchira.- Todo comenzó a eso de las siete de la noche del pasado viernes. Tras una jornada intensa de trabajo en las minas, muchos fueron a departir en el negocio de Dani Tomedes, ubicado en Ikabarú, donde indígenas y foráneos conviven en una relativa calma. 

Los gritos y desesperación se apoderaron del pueblo. La iglesia, como en toda zona cuando hay conflicto, fue el refugio de quienes corrían por sus vidas. La ráfaga de disparos proveniente de las armas que accionaban hombres vestidos de negro iban hacia todas las direcciones. 

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"¡Ay, Dios mío, dejé las cholas, me vine descalzo! ¡Llegó el gobierno! Un poco de gente negrita, vestidos de negro, disparando, echando plomo", dijo un muchacho al llegar al templo, tras correr por su vida. 

Como escena de película de terror, un joven llegó al templo con un tiro en la cabeza. En el piso de la iglesia quedó sin vida, mientras los demás esperaban que los gatilleros se fueran del lugar.

Cristóbal era el objetivo de estos hombres, presuntamente del grupo armado llamado "El Sindicato". Él es el jefe de la mina La Caraota. Incluso irrumpieron en las casas buscándolo. El negocio de Dani Tomedes fue el escenario de la masacre. Muertos en la entrada e incluso dentro del local quedaron a la espera de las ausentes autoridades. 

"Y ese negocio está con muertos por donde quiera. No se sabe si hay muertos adentro, porque dijeron que se habían metido para adentro", dijo uno de los sobrevivientes. 

Una guerra avisada que mató a un soldado, pues entre los muertos se encuentra un sargento de la GNB, quien trató de defenderse. 

Dentro de la comunidad de Ikabarú comentaron que ya estaban al tanto de una posible incursión armada desde hace semanas, pero ningún cuerpo policial o militar hizo presencia para defender a quienes viven en la zona. 

Vivir en una zona minera se ha convertido en una desgracia, sobre todo para las comunidades indígenas, quienes llevan en su sangre la cultura ancestral y que por las ansias de riqueza de unos, se encuentran en grave riesgo. Siempre es por el oro, no importa la época. Antes les daban espejos, ahora son balas. 

Con información de Provea.

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