Anderson Jaimes señala que los pueblos ancestrales y populares tienen un concepto propio de la salud y la enfermedad

Crédito: Karen Roa

Anderson Jaimes señala que "los pueblos ancestrales y populares tienen un concepto propio de la salud y la enfermedad"

 El poder cultural de los remedios caseros en las comunidades rurales

María Cárdenas | La Prensa del Táchira.-En los distintos rincones del Táchira, un saber ancestral continúa vigente: los remedios caseros. Esta tradición, que forma parte de la llamada etnomedicina en la antropología, no solo ofrece alivio a dolencias cotidianas, sino que constituye todo un sistema cultural de entender la salud y la enfermedad. 

Así lo explicó el antropólogo Anderson Jaimes, quien además señala que "los pueblos ancestrales y populares tienen un concepto propio de la salud y la enfermedad". En la cosmovisión campesina, muchas dolencias responden a un desequilibrio, como el famoso "mal aire" o "buen aire", fuerzas invisibles que afectan al cuerpo y el espíritu. 

Asimismo señala existen enfermedades culturales construidas, propias de estas comunidades, que, si bien la medicina tradicional no las reconoce como tales, en Táchira son aceptadas por la comunidad médica. El caso más representativo es el "descuajado", una afección que suele diagnosticarse en niños. "El niño descuajado, si bien no existe para la medicina, ha sido reconocido e incluso hay médicos que recomiendan tratarlos de manera ancestral". 

Ante estas dolencias culturales, como el frío de muertos y otros malestares, los remedios caseros ofrecen respuestas efectivas. Bebedizos preparados con hierbas, ungüentos elaborados a partir de plantas medicinales y ciertos procedimientos terapéuticos como la "soba" forman parte de este repertorio curativo. "En muchos de los casos estos remedios son efectivos para las personas", afirmó Jaimes. 

Jaimes explicó que estos remedios nacen de una necesidad. "La falta de acceso a la medicina tradicional, llevó a que estos pueblos ancestrales desarrollaran todo este tipo de tratamientos".

Pero más allá de la necesidad, Jaimes destacó el valor cultural en ellos. "Esto es una forma de transmisión de sabiduría de generación en generación". Abuelas, parteras y curanderos han conservado y transmitido oralmente el conocimiento sobre plantas, rituales y diagnósticos populares, creando un sistema médico que, aunque invisibilizado, sostuvo la salud de cientos de familias.

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