María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- La Plaza Bolívar es hoy uno de los lugares más emblemáticos y concurridos de San Cristóbal, pero pocos conocen su origen. Su historia se remonta a 1876, en un lugar que era conocido como "El Pantano"; allí hace más de un siglo inició el crecimiento comercial y urbano de la ciudad.
De acuerdo con las investigaciones del cronista, Luis Hernández, todo comenzó cuando las autoridades de la época buscaban un lugar apropiado para instalar el mercado principal de la capital tachirense. "En una manzana de este sector ubicada entre las calles 7 y 8 con las carreras 6 y 7 se logró esta pretensión y el mercado inició sus actividades en diciembre de 1876", explica Hernández en su libro "Ensayos y Semblanzas". El sitio elegido era conocido popularmente como "El Pantano", un nombre que se ha perdido de la memoria sancristobalense y que se aleja mucho de sus bulliciosos alrededores.
A partir de entonces, la zona experimentó una transformación acelerada. "Los negocios más importantes de la zona, fundamentalmente las casas europeas exportadoras del café e importadoras de variados productos, se establecieron en los alrededores del mercado, convirtiendo la carrera seis en la 'Carrera del Comercio'", señala el cronista. La construcción del Mercado Cubierto dinamizó el nuevo centro de la ciudad; la plaza creada al norte de este espacio fue cambiando de nombre y estilos, a lo largo de las décadas.
La plaza fue llamada sucesivamente: "Plaza de El Pantano" (desde 1855), "Plaza del Mercado Cubierto", "Plaza Central", "Plaza Guzmán Blanco", "Plaza Páez", "Parque Bolívar" desde 1912, el cual contaba con caminerías inglesas, y finalmente en 1928, el Concejo Municipal ordenó que se nombrara "Plaza Bolívar", la cual se mantiene hasta la actualidad.
Así como su nombre fue cambiando, también lo hizo la estructura de la plaza, primero con una mítica fuente en el centro, para después pasar a tener el busto del Libertador, luego Bolívar con su caballo, fundido en Italia e instalado en 1929. El arquitecto y paisajista Rafael Rojas se encargó de la remodelación de la plaza en la década del 60, transformándola en el espacio que conocemos hoy día, dándole jardineras y una tarima con la visión de que la plaza no fuera solo un lugar de paso, sino también una zona funcional.
Tras la desaparición del Mercado Cubierto, la construcción del Centro Cívico dio nuevos aires de crecimiento comercial a la zona, que parecía seguir creciendo. La Plaza se volvió el punto central entre el comercio y la cultura, puesto que se encuentra en medio de una de las construcciones comerciales más imponentes de San Cristóbal y el Salón de Lectura.
Hoy, la Plaza Bolívar sigue siendo un punto clave de la actividad comercial y social en San Cristóbal. A su alrededor se mezclan el comercio formal e informal y la vida cotidiana de los transeúntes. Más de un siglo después, "El Pantano" se ha convertido en el corazón de la ciudad.
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