María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- Bajo el imponente Viaducto Viejo se encuentra el 8 de Diciembre, uno de los sectores más populares de la ciudad. Con casi 66 años de historia, el sector es una prueba de resistencia, crecimiento y transformación a pesar de las adversidades.
La historia del barrio comenzó a escribirse el 8 de diciembre de 1960, cuando 38 familias provenientes del campo, en busca de mejores oportunidades, levantaron los primeros ranchos improvisados con cartón, tabla y zinc en los terrenos ubicados bajo "la mole de concreto" que solo tenía unos meses de haber sido inaugurada. Pese a los enfrentamientos iniciales con la policía, los pobladores lograron mantenerse en el lugar, dando origen a uno de los barrios más peculiares y tenaces de la ciudad.
Para 1969, la población ya ascendía a unas 3800 personas. A pesar de las condiciones adversas, el barrio no solo creció, sino que logró avances significativos como la instalación de alumbrado público y una red de cloacas. Sin embargo, los retos eran constantes: la delincuencia proveniente de otros sectores acechaba durante la noche, la quebrada La Bermeja amenazaba a sus pobladores con cada lluvia y las piedras lanzadas desde la cima del viaducto eran un riesgo latente para los pobladores.
La organización de los vecinos llevó a que en 1971, cuando el barrio celebró su onceavo aniversario, se realizaron actividades educativas, religiosas y deportivas, demostrando la unión y el compromiso de los ciudadanos.
Otro fenómeno que marcó la vida de los habitantes del 8 de Diciembre fueron las trágicas muertes de las personas que se quitaban la vida saltando desde el viaducto. En algunas ocasiones cobraron la vida de residentes del sector, cuando algunas de estas personas caían en los techos de sus casas.
Escaleras y callejones
Con el paso de los años, una intrincada red de escaleras y callejones angostos se convirtieron en la columna vertebral del barrio, y lo que antes eran humildes ranchos de cartón y caña fue sustituido por casas de bloque y ladrillo, reflejando el esfuerzo generacional de sus habitantes por terminar de consolidar su territorio.
Esta es una de las características más resaltantes del barrio, que además cuenta con un gran número de calles angostas que lo atraviesan desde el 23 de Enero hasta La Guacara. Sus callejones laberínticos con escalinatas, que en algunas partes atraviesan la montaña con más de cien escalones, son cosas únicas del barrio.
Estigmas y supervivencia
Poco a poco y con su crecimiento durante las décadas siguientes, el 8 de Diciembre ha cargado con una mala imagen asociada al aumento de la delincuencia. Sin embargo, quienes lo conocen desde adentro destacan que, por encima de los estigmas, sigue siendo un barrio unido donde los vecinos aún conversan en las esquinas y mantienen vivo el espíritu comunitario que los ha sostenido por más de seis décadas.
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