La Guacara también custodia vestigios arquitectónicos de relevancia e icónicos como el imponente muro construido en la década de los años 50

Crédito: Karen Roa / María Cárdenas

La Guacara también custodia vestigios arquitectónicos de relevancia e icónicos, como el imponente muro construido en la década de los años 50

 La Guacara: el barrio por donde Bolívar entró a San Cristóbal

María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- En el corazón de San Cristóbal, entre calles que guardan siglos de memoria, se levanta La Guacara, uno de los barrios más antiguos de la ciudad. Sus límites, que abarcan desde la calle 1 hasta la 8 y entre la carrera 10 y la 15, cuentan una historia que se remonta a 1547, cuando el territorio comenzaba a forjar su identidad. 

El cronista Luis Hernández, basándose en los registros del primer cronista de la ciudad, Rafael María Rosales, describe a La Guacara como "el cordón umbilical de La Concordia con San Cristóbal". Por sus caminos transitó la historia misma, Rosales dejó constancia en sus investigaciones de que "la mayor grandeza de La Guacara es su razón de ufanarse (...), más de medio siglo atrás, es el lugar extraordinario por donde llegó a San Cristóbal el presidente de la Gran Colombia, general Simón Bolívar, el 7 de febrero de 1820". 

La Guacara también custodia vestigios arquitectónicos de relevancia e icónicos, como el imponente muro construido en la década de los años 50, testigo mudo del crecimiento urbano. Pero más allá de lo patrimonial, La Guacara ha sido tierra para el talento, ya que en sus calles nació Luis Felipe Ramón y Rivera, el inmortal compositor de Brisas del Torbes. 

En lo comercial, el sector ha sabido mantener su esencia. Desde mediados del siglo pasado hasta hoy, sus vías y calles albergan talleres mecánicos, tapicerías, pequeños textiles, licorerías y empresas familiares que llevan décadas operando. 

En cuanto a su nombre, Hernández esclarece su origen, explica que el nombre original del lugar era "Agua Clara", que luego pasó a llamarse "Agua Cara" y finalmente se terminó pronunciando como todos lo conocen hoy en día, La Guacara.  

Por su extensión, La Guacara no es solo un barrio en su territorio se encuentran lugares icónicos de la ciudad como las emblemáticas Escaleras de Manrique, el Colegio María Auxiliadora y la Capilla San Antonio, sitios que aumentan el valor histórico de un barrio que muchas veces pasa de ser percibido. 

Hoy La Guacara sigue siendo un espacio donde pasado y presente conviven en cada esquina y aún sigue siendo una ruta importante esencial para los sancristobalenses.

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