Daniel Bueno | La Prensa Táchira.- La reciente activación de las estaciones de servicio bajo la modalidad de Abastecimiento de Combustible para la Exportación Fronteriza (ACEF) en San Antonio del Táchira y Ureña ha transformado la dinámica del eje Táchira-Norte de Santander, posicionándose como una estrategia agresiva de competitividad.
Según William Gómez, analista en temas de frontera, este nuevo esquema no solo busca organizar el suministro, sino captar un mercado que en ocasiones cruzaba a Colombia para abastecerse. Con un precio fijado en 3 mil 600 pesos por litro (0,91$), el combustible venezolano se ubica actualmente entre un 10% y un 15% por debajo del valor de las estaciones de Cúcuta, incluso después de que el Gobierno colombiano decretara una reducción de 500 pesos por galón a inicios de febrero. Esta brecha económica esta "seduciendo" a conductores de placa colombiana, turistas y transportistas locales que encuentran en las bombas La 56, La 95 y Récord, una opción más rentable y libre de las restricciones de placa que imperan en el resto del estado..
Para los actores económicos de la zona, el impacto de este diferencial de precios es positivo en términos de logística, pero plantea desafíos gremiales. Gómez, enfatiza que el transporte de carga internacional no se ve afectado negativamente, ya que sus estructuras de costo siempre han estado referenciadas al mercado colombiano y sus fletes se transan en dólares o pesos. Al eliminar el número de placa y los límites de litraje en estas estaciones "especiales", el flujo vehicular gana una agilidad que antes era inexistente, permitiendo que Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (Pdvsa) recupere ingresos en divisas que antes se quedaban del lado neogranadino. Además, al segmentar a los vehículos de matricula extranjera hacia las estaciones ACEF, se libera espacio en las estaciones internacionales de $0,50 dólares, lo que teóricamente debería acortar las esperas para el residente venezolano que surte bajo el cronograma oficial.
Respecto al sentimiento ciudadano, el analista sostiene que el beneficio será tangible para el residente local si se garantiza la convivencia de ambos sistemas: "En cuanto a la población fronteriza venezolana no le va a impactar, siempre y cuando se mantenga el flujo de envío de combustible a las estaciones de 0,50 dólares, incluso ahora va a rendir más para la rotación de placas porque ya los vehículos colombianos no van a surtir en esas estaciones sino en las de 0,91 dólares" y agregó: " La población lo que pide es que mantengan el flujo de combustible constante en las de 0,50 dólares y no solamente den prioridad o envíen más cupo a las de 0,91. Sino que mantengan a las de 0,50 con control y número de placa al día, pero que el surtido sea constante. En sí, que exista un equilibrio".
El blindaje del transporte de carga y el factor diésel
Un punto determinante para la estabilidad de los precios de los productos básicos es que las estaciones ACEF, por el momento, solo expenden gasolina. Indover Sayago, presidente de la Cámara de Comercio de San Antonio del Táchira, aclara que al no incluirse el diésel o gasoil en esta nueva tarifa de exportación, el transporte de carga pesada y mercancías no ha sufrido un incremento en sus costos operativos directos.
"El transporte de mercancías utiliza mayoritariamente gasoil, por lo que de momento no hay una incidencia en este sector del parque automotor", señaló el representante gremial. Esta distinción es vital para evitar una escalada inflacionaria en los anaqueles de San Antonio y Ureña, manteniendo el combustible de carga bajo los esquemas de suministro previamente establecidos.
Hacia una Zona Económica Especial con incentivos reales
Más allá del alivio logístico que representan las ACEF, el sector comercial e industrial de la frontera insiste en que estas estaciones deben ser solo una pieza de un rompecabezas más grande: La Zona Económica Especial (ZEE). En este sentido Sayago destaca que aunque las ACEF son una alternativa útil para evitar las colas, la verdadera reactivación profunda vendrá con la implementación de regímenes fiscales especiales y, fundamentalmente, un precio preferencial del combustible para la industria. Fábricas y lavanderías industriales del eje fronterizo requieren de energía subsidiada para cumplir con su proceso productivo y así competir en igualdad de condiciones con la industria colombiana.
La expectativa de los gremios es que el éxito recaudador de las estaciones de exportación permita al Estado financiar incentivos para los productores locales , garantizando que San Antonio del Táchira y Ureña no sean solo un punto de paso de combustible barato , sino un polo de desarrollo industrial sostenible.
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