Daniel Bueno | La Prensa Táchira.- Lo que en 2013 se proyectó como el baluarte del cine independiente y la formación crítica en el estado Táchira, hoy se encuentra sumido en un preocupante letargo operativo. La Sala Cinemateca San Cristóbal, integrante de la red nacional que buscaba democratizar el séptimo arte, ha desplazado su vibrante agenda cultural por una realidad de salas vacías, eventos políticos y una estructura institucional que aguarda, bajo el peso de la incertidumbre, directrices que no terminan de llegar.
Inaugurada el 31 de enero de 2013 en la avenida Carabobo, la sala fue la número 21 en incorporarse a la Red de Salas Regionales de la Cinemateca Nacional. Su misión era ambiciosa: no solo servir como un espacio de recreación, sino como un centro de formación de audiencias. Con capacidad para 120 espectadores y tecnología digital, su cartelera prometía ser el refugio de filmografías excluidas del circuito comercial (Cine venezolano, latinoamericano y caribeño), fomentando la exhibición de cortometrajes y documentales regionales
De la formación al silencio administrativo
Sin embargo, el panorama actual dista mucho de aquel espíritu fundacional. La programación diaria ha desaparecido, y los espacios diseñados para el debate cinematográfico son utilizados frecuentemente para actividades de carácter social y político. La formación académica, que incluía talleres y conferencias para la comunidad se encuentra paralizada.
Elio Castañeda, coordinador de la Sala regional, reconoce este estancamiento y es que tras la reciente proyección de la película "Nicolás" con motivo del Día Nacional del Cine un evento marcado por la presencia de autoridades gubernamentales, el funcionario admitió que los talleres y programas formativos no están proyectados en el corto plazo. Según el coordinador, la institución se encuentra en una "fase de espera", aguardando autorizaciones para retomar las funciones infantiles de los domingos y los programas educativos para escuelas y liceos.
Esta "fase de espera" ha dejado a la Cinemateca en una especie de limbo; un espacio que, aunque físicamente funcional, ha perdido su conexión orgánica con el público cinéfilo
La incertidumbre cultural impera: entre la falta de autonomía regional y la subordinación a la agenda política, la Cinemateca de San Cristóbal corre el riesgo de convertirse en un cascarón vacío, alejándose cada vez más de su propósito de ser la "ventana al cine que nos define".
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