El velódromo ha sido escenario de finales de la Vuelta al TÃchira pero también de la cultura popular- desde las elecciones de la Reina de la Feria y festivales musicales

Crédito: Karen Roa

El velódromo ha sido escenario de finales de la Vuelta al Táchira, pero también de la cultura popular: desde las elecciones de la Reina de la Feria y festivales musicales

Del sueño de 1969 a la gloria Mundial: La construcción del Velódromo  

Daniel Bueno | La Prensa del Táchira.- La historia del velódromo de San Cristóbal no es simplemente el relato de una obra civil; es la crónica de una lucha social y periodística que transformó una promesa gubernamental en uno de los templos del ciclismo más importantes de América Latina.

Todo se remonta al 21 de mayo de 1969, cuando el entonces gobernador del Táchira, Jorge Francisco Rad Rached, anunció oficialmente la construcción de un velódromo para la ciudad. Dos años más tarde, el 4 de mayo de 1971, se presentó con bombos y platillos una maqueta diseñada por el arquitecto Adelsis Grieco, quien contó con el respaldo técnico de los ingenieros Roland Van der Biest y Miguel Augusto Gallanti. Sin embargo, aquel proyecto inicial —considerado hoy el primer antecedente formal— nunca llegó a ejecutarse, quedando solo en el papel.

La Cruzada de Ramsés Díaz León

Fue en ese momento de incertidumbre cuando la figura del periodista Ramsés Díaz León cobró protagonismo. Al enterarse de que el plan gubernamental contemplaba una estructura modesta que no estaba a la altura de la pasión y jerarquía del ciclismo tachirense, Díaz León emprendió una feroz campaña comunicacional. Su objetivo era claro: San Cristóbal merecía una obra de envergadura mundial. A través de sus escritos en el diario La Nación, logró comprometer directamente al entonces candidato presidencial Carlos Andrés Pérez, asegurando que, de ganar la presidencia, el proyecto se elevaría a los máximos estándares internacionales.

Ingeniería de Vanguardia para el Táchira

Bajo el mandato de Pérez, el Ministerio de Obras Públicas anunció el 16 de enero de 1973 que la construcción definitiva arrancaría en abril de 1975. El diseño final fue obra del doctor Enrique Richardson, mientras que el ingeniero Germán Pérez Chiriboga fungió como residente y el ingeniero Luis Rangel, a través de su empresa Rangel Ingeniería, asumió la titánica tarea de levantarlo.

El resultado fue una joya de la ingeniería deportiva asentada en un área de 4 hectáreas. Sus especificaciones técnicas aún impresionan, ya que cuenta con una pista de 333,33 metros de longitud con una anchura de 7 metros. En cuanto a su geometría, posee rectas de 58,66 metros  y curvas de 108 metros; las pendientes mínimas son de 10 grados en rectas y máximas de 40 grados en curvas, diseñadas para la alta velocidad. El eje mayor de su estructura mide 134.05 metros, mientras que el menor alcanza los 60.59 metros.

De la Inauguración previa al Mundial de 1977

La urgencia por cumplir con el calendario internacional marcó sus primeros días. El 29 de mayo de 1976, el recinto fue sede de los II Juegos Panamericanos de Ciclismo sin estar totalmente concluido, ante la falta de tribunas permanentes, se improvisaron estructuras de madera para albergar al público.

La consagración definitiva ocurrió el 24 de agosto de 1977, cuando el presidente Carlos Andrés Pérez inauguró formalmente la obra durante el Mundial de Ciclismo. En su discurso, el mandatario describió el velódromo como un "homenaje a la gran afición tachirense". Para ese entonces, contaba con 11 cabinas de transmisión, 42 camerinos, salas de prensa y comunicaciones, y una capacidad inicial de 16 mil  espectadores, la cual se duplicó a 30 mil  tras remodelaciones posteriores.

Un ícono multidisciplinario y el legado de "J.J. Mora"

Ubicado en el noreste de la capital andina, cerca de la  Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET)y el Estadio Metropolitano de Béisbol, el velódromo trascendió la bicicleta. Ha sido escenario de finales de la Vuelta al Táchira, pero también de la cultura popular: desde las elecciones de la Reina de la Feria de San Sebastián, pasando por festivales musicales e incluso la emisión de programas televisivos nacionales como "Super Sábado Sensacional" y "La Guerra de los Sexos".

Su nombre es un tributo a José de Jesús "J.J." Mora Figueroa, el recordado "Gordo Mora". Oriundo de Lobatera, Mora fue una leyenda de la locución deportiva en Ecos del Torbes y un periodista ejemplar en Diario Fronteras. Su sencillez y credibilidad sin parangón lo convirtieron en la voz oficial del sentimiento deportivo del estado, lo que le valió ser el epónimo de esta catedral.

Presente y futuro: La renovación de 2025 

En la actualidad, el recinto sigue siendo la cuna de los pedalistas de pista y ruta. Recientemente, entre el 15 de diciembre de 2024 y el 17 de enero de 2025, se ejecutó una rehabilitación prioritaria que incluyó la reparación de superficies , eliminación de baches y una adecuación integral de pintura y seguridad. Estas obras no solo han revitalizado el ciclismo, sino que han permitido la formación de más de 200 jóvenes patinadores de clubes de San Cristóbal, Cárdenas y García de Hevia, asegurando que el legado de velocidad del Táchira se mantenga intacto para las próximas décadas. 

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