Redacción | La Prensa del Táchira.- En junio de 1972, el estado Táchira fue asediado por un insecto aterrador. La Machaca, una criatura de pesadilla, un insecto con cabeza de caimán y con un veneno letal con un único y escandaloso antídoto: tener relaciones sexuales.
La chispa que incendió la pradera fue un artículo publicado en la prensa local por un conocido periodista. Su relato presentado como una noticia más, detallaba la existencia de un insecto y su peligrosa peculiaridad. La historia siniestra con remedio sexual impactó de inmediato en el imaginario colectivo.
El pánico se propagó por todo el estado. Personas afirmaban haber visto el insecto en todos los lugares. Decenas de ejemplares (en realidad inofensivos) fueron llevados como muestra de la invasión. Junto a los insectos llegaban los testimonios de hombres que aseguraban haber sido picados y que, al borde de la muerte, habían logrado salvarse gracias a la intervención amorosa de sus novias y esposas.
La noticia, perfecta por su combinación de miedo y morbo, trascendió las fronteras del Táchira y se extendió por todo el país. Periódicos de Caracas replicaron la historia mezclando el escepticismo urbano con la fascinación por una leyenda que parecía sacada de otro tiempo.
Hoy más de medio siglo después, la ciencia ha despejado el misterio. La machaca es un insecto inofensivo, incapaz de producir la muerte con su picadura; sin embargo, el mito resiste.
En la memoria colectiva del pueblo tachirense y de muchos venezolanos, persiste la leyenda de "La Machaca", el insecto del "amor y el sexo". Una historia que revela cómo en una época anterior a las redes sociales, el rumor y el folklore y el miedo colectivo pueden entrelazarse y crear una narrativa imborrable.
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