Daniel Bueno | La Prensa del Táchira.- La estabilidad en los precios de la carne en el estado Táchira no ha sido suficiente para frenar la migración del consumo hacia proteínas más económicas. Ante un poder adquisitivo que se desvanece, los consumidores han comenzado a desplazar la carne de res de sus platos habituales para dar prioridad al pollo, el pescado y los huevos, productos que permiten estirar el presupuesto familiar en San Cristóbal
En los alrededores del mercado de los Pequeños Comerciantes , la diferencia de precios dicta la pauta de las compras diarias. Francys, quien atiende una cava de pollos, ofrece el kilo de esta ave en 9 mil 500 pesos colombianos, una cifra que contrasta drásticamente con los más de 24 mil pesos que puede costar el bistec. A pocos metros, el pescado se suma a la competencia con un precio de 10 mil pesos colombianos por kilo, lo que representa una inversión de aproximadamente 2,50 o 3 dólares , convirtiéndose así en el refugio financiero de quienes buscan variedad sin sacrificar la economía.
Para los consumidores, la cuenta es matemática y de supervivencia. Soledad Suárez, una consumidora consultada durante su jornada de compras, explicó que la rentabilidad es clara: "con el dinero necesario para adquirir un solo kilo de carne de res, puedo llevar a casa dos kilos de pollo". Aunque a su vez confesó que de vez en cuando intenta "darse un gustico" con un corte de carne, la realidad es que la proteína roja ha pasado a ser un artículo de "lujo" ocasional en su hogar.
Este cambio de hábitos ha forzado también nuevas modalidades de compra. Nerio Ramírez, otro cliente de la zona, aseguró que su estrategia consiste en alternar entre el pollo y los huevos para hacer rendir el dinero, dejando la carne en un segundo plano debido a su falta de accesibilidad.
Otros consumidores, que se resisten a eliminar la res por completo de su dieta, han optado por la compra fraccionada: ya no piden por kilo, sino por presupuesto, solicitando a los carniceros apenas 5 mil o 10 mil pesos colombianos de carne, lo que equivale a medio kilo o menos simplemente para "variar" la proteína y el sabor de las comidas.
La tendencia confirma que, aunque el estado Táchira goza de precios cárnicos estables, el bolsillo del sancristobalense ya no responde a ofertas, sino a la búsqueda desesperada de volumen. En este sentido el pollo y el pescado han dejado de ser opciones secundarias para convertirse en los "nuevos protagonistas" de la mesa regional.
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