La misa pontifical en honor a San SebastiÃn no fue solo un acto protocolar fue el epicentro donde la ciudad se miro al espejo para reconocerse en su patrono

Crédito: cortesia

La misa pontifical en honor a San Sebastián no fue solo un acto protocolar, fue el epicentro donde la ciudad se miro al espejo para reconocerse en su patrono

 San Sebastián, el mártir que sobrevive entre la fe y el asfalto

Daniel Bueno | La Prensa Táchira.- El incienso todavía flota en las naves laterales de la Catedral de San Cristóbal, pero afuera, en la plaza, el sentimiento es una mezcla de devoción y recuerdo. La misa pontifical, en honor a San Sebastián, no fue solo un acto protocolar, fue el epicentro donde la ciudad se miró al espejo para reconocerse en su patrono, ese mártir que, como dicen en las calles del Táchira, "aguanta todas las flechas".

Para Jineth Annese,  Reina del Turismo 2025, el santo es el eje sobre el cual gira la festividad. Para ella, San Sebastián es el icono que transforma la ciudad en un estallido de "tradición, cultura y amor". Sin embargo, a pocos metros de la elegancia de la corona, el ciudadano de a pie vive su propia procesión.

Mientras algunos jóvenes como Mileidy Rivas ven en el mártir una representación exacta del sacrificio tachirense —alguien que dio la vida por los suyos—, otros como Luis Rodríguez caminan con la honestidad de la duda. Luis sabe que el patrono llegó con los españoles, pero confiesa una verdad incómoda que resuena en muchos: poco se sabe del hombre detrás de las flechas. ¿Quién fue realmente San Sebastián? La respuesta parece importar menos que el símbolo.

Para Luis González y Auspicio Sánchez , la respuesta es clara: es el hombre que prefirió ser atravesado por lanzas antes que traicionar su fe en Cristo. Es el ejemplo que deberían aprender los jóvenes", sentencia Auspicio, con la mirada fija en el altar.

Una feria que lucha contra el tiempo

Pero la devoción no está exenta de nostalgia. La voz de María Cecilia Pérez resume un sentir colectivo que flota en las plazas de la ciudad: la feria ya no es lo que era. Aunque San Sebastián sigue siendo sinónimo de libertad, el brillo de los eventos masivos de antaño parece haberse desvanecido. "Ya no es tan vistosa como antes", lamenta, mientras recuerda los años en que la capital andina se paralizaba por completo.

A pesar de que la billetera aprieta, la fe no cede. Marisela Sánchez es categórica al afirmar que esta es una tradición que "no se debe perder, a pesar de la situación económica". Esa resiliencia es, quizás, el vínculo más fuerte entre el santo y su pueblo.

 Epílogo de una ciudad que resiste

Al final de la jornada, la figura de San Sebastián permanece inmóvil bajo la cúpula, pero su mensaje camina afuera. Entre quienes disfrutan de la afinidad por los toros, como Andrés Urrea, y quienes buscan en el santo un puente hacia la justicia, hay un hilo conductor: San Cristóbal no celebra solo a un mártir, celebra su propia capacidad de mantenerse en pie ante las tensiones sociales y la corrupción que Monseñor Rivas denunció en la homilía.

La ciudad se retira de la Catedral. La feria sigue su curso, un poco más austera, un poco más reflexiva, pero con la certeza de que, mientras haya un tachirense que vea en San Sebastián un "compañero de camino", la tradición tendrá quien la defienda.

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