Eling León abogada penalista resalta que los hijos aprenden la violencia generando la necesidad de vivir en el conflicto

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Eling León, abogada penalista, resalta que los hijos aprenden la violencia, generando la necesidad de vivir en el conflicto

Patrón de violencia contra la mujer inicia desde la infancia 

Redacción | La Prensa del Táchira.- Antes de que una mujer reconozca que vive siendo objeto de violencia, el patrón se aprende en la infancia, normalizando el daño. El abuso emocional en el hogar marca a mujeres y a niños. La psicóloga Aline Núñez Rivero señala que las interacciones en el hogar moldean las relaciones futuras.

Núñez indica que, si los niños normalizan estas conductas o presencian desencadenantes como alcohol y negligencia, pueden naturalizar la violencia. Esta normalización puede llevar a dificultades para establecer relaciones estables en la adultez.

Eling León, abogada penalista, resalta que los hijos aprenden la violencia, generando la necesidad de vivir en el conflicto y requiriendo atención psicológica y terapia conductual.

León aconseja evaluar si el bullying en instituciones está relacionado con la madre sufriendo violencia de género verbal o psicológica en casa. Núñez destaca que la violencia psicológica es la forma más cruel, buscando que la mujer se invalide, anule y se sienta con poca capacidad.

La indefensión aprendida es la sensación de que las mujeres nunca podrán salir de la violencia, pese a sus intentos. Núñez, critica que, al denunciar, no se tienen las garantías para demostrar lo que ocurre. Ella menciona que, además del femicidio, existe la inducción o ayuda al acabar con la vida propia.

Elianny Alvarado miembro del Movimiento Mujeres por la Vida, explica que la violencia afecta la salud mental con ansiedad, estrés y depresión.

Alvarado señala que el hombre busca que la mujer haga "de todo para complacerlo", siendo incluso el silencio una forma de violencia que afecta la emocionalidad.

Las especialistas concuerdan en que las damas caen en un ciclo de violencia del que es difícil salir debido a la dependencia económica o por sus hijos.

Una víctima anónima relató el ciclo: comienza con violencia emocional, luego verbal, hasta llegar a la física. El agresor se disculpaba con chocolate y dinero.

La violencia no se rompe el día que se denuncia. Se rompe cuando el hogar deja de considerar normal el maltrato, y cuando los niños entienden que el amor no es gritar, humillar o dominar.

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