Su historia inicia en 1956 cuando las Hermanas Adoratrices lo fundaron con una visión muy específica de ser un internado para mujeres

Crédito: María Cárdenas / Karen Roa

Su historia inicia en 1956, cuando las Hermanas Adoratrices lo fundaron con una visión muy específica de ser un internado para mujeres

 Colegio Jorbalán, de ser un internado a legado educativo tachirense

María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- Una emblemática edificación en la calle 10 entre carreras 10 y 11 de San Cristóbal, alberga una de las instituciones educativas más antiguas e importantes de la ciudad. Con una trayectoria que se acerca a los 70 años, el Colegio Jorbalán se ha convertido en uno de los centros de estudios más emblemáticos de la región. 

Su historia inició en 1956, cuando las Hermanas Adoratrices lo fundaron con una visión muy específica de ser un internado para mujeres, en donde no solo se les enseñaría labores como costura o cerámica, sino también se les brindaría educación de calidad.  

En sus inicios, el Jorbalán acogió a más de un centenar de jovencitas, ofreciéndoles una formación integral. Durante la mañana y tarde estaban dedicados a talleres prácticos, culinarios, confección, cerámica y bordado, complementados con las clases académicas durante toda la tarde. En tanto las noches se llenaban de actividades físicas y culturales con sesiones de aeróbics, danza y teatro. 

Con el paso de los años, el modelo de internado se transformó a la institución educativa que hoy conocemos, adaptándose a los nuevos tiempos pero manteniendo su esencia y compromiso. 

Una edificación con historia y mitos

La sólida edificación que hoy alberga al colegio fue construida por las propias Adoratrices, en un terreno donado por María Rangel Lamus ( hermanas de Carlos Rangel Lamus). Sin embargo, alrededor de sus muros se han tejido diversas leyendas.

Por años ha circulado el rumor de que la casa fue hogar del general Eustoquio Gómez e incluso que funcionó como centro de torturas y detención. No obstante, Luis Hernández, cronista de la ciudad, desmintió estas afirmaciones, asegurando que no hay documentación que avale tales hechos. 

Por su parte, el historiador José Antonio Pulido señaló que estas versiones forman parte de la "oralidad de la ciudad", que algunas veces se forman entre rumores y leyendas.

Un legado trascendental 

Más allá de los mitos, lo que permanece incuestionable es el valor educativo del Colegio Jorbalán, para la formación de las jóvenes tachirenses desde mediados del siglo pasado.

Hoy el Colegio Jorbalán se erige, no solo por su imponente estructura, también como un legado vivo de las hermanas Adoratrices y un símbolo de la riqueza histórica y educativa del Táchira, demostrando que su verdadera historia, la de servicio y formación, es más grande que cualquier leyenda. 

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