María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- En diferentes sectores de San Cristóbal se pueden encontrar elementos muy singulares que definen el urbanismo de la ciudad, las escaleras. Más que una simple solución de conectividad, estas construcciones son un testimonio de la adaptación a la topografía, un legado arquitectónico y marca distintiva de la identidad de la ciudad.
La intrincada geografía de la ciudad, un valle surcado por quebradas y colinas, impulsó desde sus inicios a los habitantes a crear estos pasadizos para acortar distancias y movilizarse rápidamente entre diferentes sectores. Según el historiador José Antonio Pulido, esta es una característica inherente a los Andes. Pulido relata que, a principios del siglo XX, muchas de estas escaleras desaparecieron durante el mandato de Estoquio Gómez, quien impuso "la visión de ciudad ordenada", la cual chocó con el desarrollo orgánico y desordenado que representaban estos caminos.
Para el arquitecto Walter Durán, estas escaleras representan una de las singularidades distintivas de la capital tachirense. "San Cristóbal, desde su fundación siempre ha representado un reto arquitectónico debido a las características propias de la topografía de la zona y estas escaleras que salen a calles, barrios y avenidas son una muestra de la adaptación al espacio", explicó Durán. Quien además señaló que la zona de la quebrada La Bermeja (que comprende sectores como La Guacara, 23 de Enero y 8 de Diciembre) es un gran ejemplo de esta red de conexiones peatonales.
Un legado histórico
No todas las escaleras son fruto únicamente de la necesidad, algunas poseen un valor artístico y arquitectónico invaluable. El cronista Luis Hernández destacó que las escaleras ubicadas en la calle 7, realizadas por el icónico alarife Jesús Manrique, son "perfectas", un ejemplo de diseño y funcionalidad integrado en el paisaje urbano.
Otras dotadas de gran belleza, pero desgraciadamente en el olvido, son las ubicadas en el Puente Niquitao, las cuales, a pesar no tener ningún registro, varios estudiosos aseguran que fueron realizadas por el propio Manrique debido a su diseño similar a las de la calle 7.
Hoy incontables escaleras se esparcen por toda la ciudad, desde el Centro, Barrio Obrero, La Concordia, Puente Real, 23 de Enero, 8 de Diciembre, entre otros. Algunas de estas cuentan hasta con más de cien escalones, siendo testigos silenciosos del trajinar diario de los sancristobalenses, recordando que la ciudad se forjó, y aún se recorre a pie, escalón a escalón, entre la necesidad y la belleza.
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