Estas pequeñas edificaciones son mÃs que simples monumentos son un diÃlogo permanente entre la vida la muerte y la fe

Crédito: María Cárdenas / Karen Roa

Estas pequeñas edificaciones son más que simples monumentos, son un diálogo permanente entre la vida, la muerte y la fe

La cultura del duelo y el significado de pequeñas capillas en las vías

María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- En las carreteras, autopistas y calles del Táchira, un fenómeno cultural y religioso transforma el paisaje, narrando silenciosamente historias de pérdida y fe. Se trata de las pequeñas capillas, erigidas como monumentos íntimos para honrar a quienes perdieron la vida en un lugar específico, una práctica profundamente arraigada en la idiosincrasia de la región. 

Esta costumbre, muy lejos de ser reciente, es una evolución de una tradición funeraria antigua. Según explica el historiador José Antonio Pulido, en primera instancia se colocaban simplemente cruces en los sitios de deceso, como una forma de sobrellevar el duelo. "En principio era normal encontrar cruces que tenían como objetivo brindar descanso al alma de alguna persona que había muerto en aquel lugar". Sin embargo, esta costumbre se fue transformando en una expresión más elaborada, la construcción de mini capillas para no solo brindar el descanso; también para recordar al ser querido.

La antropóloga Reina Duran, en su libro "Cultura tradicional del Táchira", profundiza el significado de estos espacios. Señala que son la materialización de un "sentido religioso arraigado en nuestra cultura". Esta devoción se hace evidente en los detalles que se encuentran en algunas de estas capillas, donde es común encontrar estatuas de santos, vírgenes y de manera conmovedora objetos personales del ser querido, como medallones o fotografías, que personalizan el duelo y convierten el espacio público en un altar privado. 

Los motivos que llevan a la construcción de estas capillas son diversos. Las autopistas guardan el recuerdo de víctimas de accidentes de tránsito. Otros sitios a inmediaciones del Río Torbes cerca Puente Real, son testigos de ahogamientos. También existen aquellas que marcan el lugar donde alguien fue víctima de un hecho violento.

Los motivos que llevan a la construcción de estas capillas son diversos. Las autopistas guardan el recuerdo de víctimas de accidentes de tránsito. Otros sitios a inmediaciones del Río Torbes cerca Puente Real, son testigos de ahogamientos. También existen aquellas que marcan el lugar donde alguien fue víctima de un hecho violento. Estudios que se han realizado sobre este tema indican que su función es crucial, puesto que no solo señalan que una muerte ocurrió, sino que demarcan el punto exacto donde sucedió. 

El estado de conservación de estas construcciones es variado. Muchas muestran el abandono y el implacable paso del tiempo, con nombres y fechas casi borrados. Otras, sin embargo, se mantienen en notable buen estado gracias al cuidado constante de los familiares, resistiéndose a ser olvidados. Algunas de las capillas encontradas en excelentes condiciones en San Cristóbal datan de 1965, lo que habla de una tradición que perdura por décadas. 

Misterios y milagros

En algunos casos se habla que en los lugares en donde se sitúan estas capillas ocurren hechos sobrenaturales. Algunas personas cuentan que han visto luces salir de su interior, otros cuentan que en algunas ocasiones estas capillas se han convertido en farolas durante largos recorridos de carretera, brindando una sensación de seguridad a los conductores. 

En otros casos, algunas capillas encontradas en la ciudad tienen pequeñas placas de agradecimientos, por los milagros concedidos, puesto que algunas personas tienden a pedir favores a los difuntos de las capillas. 

Estas pequeñas edificaciones son más que simples monumentos, son un diálogo permanente entre la vida, la muerte y la fe. 

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