María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- El estado Táchira se distingue por ser una tierra de celebración constante, donde cada mes alberga al menos dos festividades entre ferias patronales, comparsas y fiestas. Con tradiciones que se remontan 250 años atrás, estos festejos, heredados en su mayoría de las costumbres europeas, se han convertido en un atractivo no sólo local, también nacional e internacional, consolidándose como parte fundamental de la entidad tachirense.
En los 29 municipios del estado, prácticamente no hay un mes sin alguna fiesta o celebración. Algunas de las ferias han ganado gran renombre más allá de las fronteras, como La Feria de San Sebastián (San Cristóbal), El Santo Cristo de La Grita (Jáuregui), Los Reyes Magos (Capacho), La Feria de La Virgen de La Consolación de Táriba (Cárdenas), Las Comparsas de disfraces de Palmira (Guásimos), solo por nombrar algunas.
Estas festividades mezclan lo religioso y lo cultural, son espacios donde los tachirenses y visitantes disfrutan de la música, gastronomía, artesanía y diversas actividades. Aunque antes eran comunes las corridas de toros en plazas móviles, hoy solo persisten en San Cristóbal y Táriba, dando paso a nuevas expresiones de entretenimiento.
El historiador José Pulido explica que estas expresiones del tachirense son una muestra más de la herencia española, en donde lo sagrado y profano convergen. "Eso es una tradición hispánica, una marcada conexión con España, es la feria y los patronos, es lo sagrado y lo profano en una sola conmemoración. Todos los pueblos del Táchira guardan esa tradición de celebrar a los patronos".
De igual manera el antropólogo Anderson Jaimes aseguró que las fiestas tienen un origen netamente religioso, sobre todo a los Santos o vírgenes del catolicismo, una tradición que se arraigó al pueblo tachirense, conocido a nivel nacional como uno de los estados más católicos. "Estos santos o vírgenes son adoptados por los pueblos que quedan bajo su protección". Además, Jaimes señala que no solo los pueblos se limitan a esto, también grupos de personas que adoptan un santo protector, como San Isidro Labrador, celebrado por las poblaciones rurales. "Asimismo también algunos gremios adoptan protectores realizando fiestas en su honor", aseguró Jaimes.
En el Táchira existe un debate con la feria de mayor antigüedad entre La Feria de la Virgen de La Consolación de Táriba y La Feria de Nuestra Señora de Las Mercedes, en Lobatera, ambas con más de dos siglos de historia. Cesar Darío Pérez , cronista de Lobatera, explicó que el poblado de Lobatera inició sus ferias en el mes de marzo de 1774. "En los archivos de La Cofradía está el decreto de la feria iniciada en 1774. Inicialmente estas fiestas comienzan en honor a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y posteriormente las fiestas cambian y pasan a ser en honor a Nuestra Señora de Las Mercedes". Asimismo el cronista resalta que en Lobatera se registra la primera corrida de Toros en el país, justamente llevada a cabo durante la fiesta patronal.
Por otro lado, es importante destacar el impacto económico y turístico de cada una de estas celebraciones en los pueblos. Desde sus inicios estas ferias y fiestas siempre han sido un puente para la oportunidad económica, puesto que a sus alrededor se genera un pequeño mercado de comercios dirigido a los asistentes a las fiestas. Cabe destacar que el Táchira sigue siendo un referente cultural de tradición y religión, las fiestas y ferias patronales demuestran que la cultura, más que un recuerdo del pasado, es una celebración que sigue viva y trascendiendo las fronteras.
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