María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- Entre lágrimas y muestras de profundo respeto, cientos de fieles despidieron este viernes a Monseñor Mario Moronta, a quien calificaron como un hombre humilde, cercano al pueblo y transformador de la Iglesia en el Táchira.
Durante su sepelio, realizado en la Catedral de San Cristóbal, los fieles destacaron el legado de Monseñor Moronta, quien por 25 años guió espiritual y pastoralmente el catolicismo en el estado. "Hemos vivido grandes experiencias con este hombre, Monseñor dejó un legado, fue un santo para nosotros y seguirá siendo un santo. Lo llevaremos siempre en nuestro corazón y en nuestras oraciones también. El fue el hombre que puso a caminar al Táchira con ese primer sínodo diocesano que formó tantos sacerdotes para el Táchira", explicó Selena Rodríguez, quien viajó desde Ureña para despedir a Monseñor.
De igual manera, Alba Clavijo señaló que "él fue un pastor que atrajo mucha gente a los pies del señor. Él nunca discriminó a nadie, tenía un corazón muy grande y la fe que él daba, su humanidad. Fue un jesús en la tierra para nosotros".
"El legado de Monseñor es muy grande, es casi indescriptible todo lo que hizo para el Táchira, Fue una persona que nos dejó una gran enseñanza. Fue un pastor entregado", indicó Yolanda Jaimes.
La Catedral no fue suficiente para albergar a todos los asistentes, muchos de los cuales, al no encontrar espacio dentro del templo, se congregaron a sus alrededores para seguir la misa. Algunos criticaron la logística de los actos, señalando que se pudo mejorar la ubicación de la pantalla gigante y disponer de más sillas para los fieles, especialmente adultos mayores.
"Yo vengo de lejos, soy una abuela, salgo de la iglesia porque no puedo ver ni oír, hay mucho ruido, casi no se puede oír, y la pantalla debería ser más grande. Venimos a despedir a Monseñor y casi no podemos ni oír la misa", explicó María Sánchez
"Él fue una persona muy luchadora por el pueblo, hoy estamos agradeciendo a él, faltó más para el pueblo por parte de los organizadores, todos venimos de lejos a compartir con Monseñor y estamos incómodos", explicó Pedro Becerra, quien indicó que a pesar de estar a tempranas horas en la iglesia les tocó sentarse en las escaleras de la Catedral.
A pesar de estas situaciones, el sentimiento predominante fue la gratitud hacia Monseñor Mario Moronta. Entre aplausos y oraciones, los tachirenses despidieron a quien consideran un pastor "inigualable", cuyo ejemplo perdurará en la memoria de todos los ciudadanos. Con su partida, el Táchira pierde a una figura clave en su historia eclesial, pero su legado de humildad y servicio seguirá vivo en el corazón de quienes lo conocieron.
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