María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- El primer 6 de agosto sin Monseñor Mario Moronta dejó un profundo vacío en las calles de La Grita durante la celebración del Santo Cristo, donde los habitantes del municipio Jáuregui mezclaron el dolor de su partida con la certeza de que su espíritu sigue vivo entre ellos.
"Él era un hombre muy humilde, bueno, colaborador con todas las virtudes que un hombre pueda tener, el día de la misa sentimos el vacío. Hizo mucha falta su presencia en el Santo Cristo de La Grita", explicó Ana Julia Duque, una mujer de La Grita que viajó este jueves para despedirse de Monseñor Mario Moronta en La Catedral de San Cristóbal.
Jocelyn Pérez, señala que la ausencia del Obispo Emérito se sintió en la celebración. "Es el primer año y ayer lo recordé muchísimo, él siempre estaba pendiente de que todo saliera bien, que se transmitiera esa alegría que da el Santo Cristo".
Por su parte Carmen Zambrano explicó que, a pesar de su ausencia física, el espíritu de Monseñor Moronta se sintió en la gente y los fieles que cada año acuden a La Grita. "Sentimos su ausencia y su voz la escuchamos en audio antes de la hora santa. Fue muy emotivo todo, las palabras del Obispo Lisandro Rivas fueron en su memoria. A pesar de su ausencia física, sabíamos que él estaba ahí con nosotros. Estaba presente en el aire, en el calor de la gente y nos alegra muchísimo que su corazón y su amor va a estar con nosotros allí en el Santuario".
Los jaureguinos recuerdan a Monseñor Mario Moronta como un hombre humilde y sumamente fiel al Santo Cristo de La Grita, cuyo nombre seguirá resonando cada seis de agosto, como un pastor que continúa guiando su rebaño.
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