María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- El pasado seis de agosto del 2024, Monseñor Mario Moronta frente a multitud de fieles pidió que al momento de su partida, su cuerpo debía ser enterrado a los pies del Cristo del Limoncito, pero su propio corazón debía descansar en el Santuario del Santo Cristo de La Grita, una petición que no solo muestra su gran devoción al Santo Rostro Sereno, también al pueblo de La Grita.
La última voluntad del Obispo Emérito ha sido recibida con emoción y gratitud por parte de los fieles, quienes ven en este gesto el cumplimiento de un deseo profundamente arraigado en la devoción del sacerdote.
Monseñor Moronta, recordado por su humildad y cercanía con el pueblo, siempre mostró una especial devoción por el Santo Cristo de La Grita. Por eso para muchos católicos tachirenses, este último acto simboliza la unión eterna del pastor con la tierra que lo acogió y la santa imagen que tanto veneró.
"Fue su deseo y así lo pidió él y se tendrá que cumplir", expresaron diferentes ciudadanos. "Estamos contentos que su corazón estará en el Santuario. Su corazón estará por siempre en el Táchira", expresó Ana Duque. "Esa noticia la dio Monseñor el año pasado y era su última voluntad, es una alegría y un orgullo que Monseñor escogiera que su corazón descansara en el Santuario del Santo Cristo", afirmó Jocelyn Pérez.
Aunque no se ha anunciado una fecha para concretar la ceremonia, Monseñor Lisandro Rivas, Obispo de la Diócesis de San Cristóbal, confirmó que el corazón de Monseñor Mario Moronta será colocado en un lugar visible del Santuario para que los fieles puedan visitarlo.
Por su parte Eduardo Moronta, hermano del Obispo, explicó que además de su voluntad, también es el gesto del amor que tenía el Obispo Emérito no solo al Santo Cristo, también a todo el pueblo de La Grita.
"Su deseo y voluntad es que su corazón descanse en el Santuario, es como un gesto de amor al Santo Cristo, que le dedicó todo el tiempo de su episcopado en San Cristóbal y es una forma de agradecimiento, no solo al Santo Cristo sino al pueblo, que lo acogió lo adoptó, compartieron con Mario, sus alegrías, tristezas y proyectos, fue un pueblo que respondió a los deseos del espíritu santo a través de Mario que fue su instrumento. Ese día no me lo voy a perder", aseguró el hermano de Monseñor Moronta.
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