Un niño de apenas diez meses de nacido había perdido la vida de manera violenta a manos de su propio padre

Crédito: Karen Roa

Un niño de apenas diez meses de nacido había perdido la vida de manera violenta a manos de su propio padre

Le quitó la vida a su hijo porque lloraba mucho 

María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- Corría el mes de marzo de 1974 cuando una espantosa noticia conmocionó a los habitantes de San Antonio del Táchira. Un niño de apenas diez meses de nacido había perdido la vida de manera violenta a manos de su propio padre.

La dantesca escena fue descubierta por la madre del niño, una doméstica cuyas jornadas laborales eran intensas, y aquel fatídico día dejó el cuidado de la criatura con su esposo, un hombre de 44 años de origen colombiano que también era padre del niño. 

Al parecer, el sujeto siempre estuvo recio a permanecer solo con la criatura, ya que sus llantos le molestaban; sin embargo, aquel día la mujer no tuvo opción y debió dejarlo a su cuidado para poder asistir al trabajo. Al llegar a la casa se encontró con el cuerpo del pequeño sin vida. Su esposo no le quiso explicar qué había sucedido, por lo cual de manera inmediata la mujer recurrió a las autoridades.

Al llegar al lugar de los hechos, los policías arrestaron al hombre y estando en comisaría, confesó el horrendo crimen. Al parecer el pequeño había estado sumamente inquieto durante todo el día y constantemente lloraba, el sujeto aseguró que cansado de su llanto decidió bañarlo, pero esto no calmó al pequeño, por lo cual para castigarlo decidió quemarlo con la estufa de la cocina, al ver que sus llantos solo empeoraron, el hombre le propinó una brutal golpiza para luego lanzarlo al suelo con una violencia extrema que dejó sin vida al infante. 

El hombre que lejos de arrepentirse del macabro hecho, alegó a los medios de comunicación de la época, que los llantos de la criatura le hicieron perder la razón y lo asesinó solo para que el niño dejara de llorar. A pesar de que el hombre intentó defenderse en el juicio, finalmente fue puesto tras las rejas por quitarle la vida a su pequeño hijo que no cumplía un año de vida.

Los datos de esta historia se encuentran resguardados en la Hemeroteca Estadal "Pedro Pablo Paredes", ubicada en la sede del Liceo Alberto Adriani en San Cristóbal.

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