María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- En el corazón de Barrio Obrero de San Cristóbal se erige una de las iglesias más emblemáticas de la ciudad, la iglesia de Nuestra Señora de Coromoto, una obra arquitectónica y espiritual que desde 1957 ha sido refugio de devoción para miles de fieles.
La concepción de esta iglesia se remonta a 1941, cuando el Concejo Municipal donó más de 1500 metros cuadrados a la Diócesis de San Cristóbal para su construcción. Poco después, en 1942, se fundó la parroquia Nuestra Señora de Coromoto en la capilla de San Antonio y en mayo de ese mismo año se colocó la primera piedra del futuro templo.
Las obras comenzaron en 1944 y se extendieron por más de una década, culminando en 1957 con una estructura majestuosa de 50 metros de longitud, 20 de ancho y 18 de altura, dimensiones que la convirtieron en una de las iglesias más emblemáticas de la ciudad.
Dedicada a la Virgen de Coromoto, esta iglesia no solo es un lugar de culto, también un punto de encuentro para la comunidad. Su arquitectura, aunque sobria, impresiona por sus dimensiones, convirtiéndola en un referente histórico y cultural de San Cristóbal.
A más de 60 años de su inauguración, la iglesia Coromoto sigue siendo un bastión de la espiritualidad tachirense, conservando no solo su importancia religiosa, sino también su valor como patrimonio histórico del estado.
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