Su imponente capilla visible desde varios lugares se ha convertido en un icono arquitectónico y espiritual de la región

Crédito: Karen Roa / María Cárdenas

Su imponente capilla, visible desde varios lugares, se ha convertido en un icono arquitectónico y espiritual de la región

Seminario Santo Tomás de Aquino, un faro de formación eclesiástica

María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- En lo alto de la Colina de Toico, donde la fe y la historia se entrelazan, se erige el majestuoso Seminario Santo Tomás de Aquino. Es un símbolo de formación religiosa y desde el 24 de agosto de 1963 ha sido cuna de vocaciones sacerdotales en el Táchira.

Su construcción fue impulsada por monseñor Alejandro Fernández Feo, tercer obispo de la Diócesis de San Cristóbal, con el propósito de fortalecer la formación eclesiástica en la región. Previa a esta sede, desde 1925 hasta 1930 el Seminario funcionó en el palacio episcopal, luego en el edificio de la Universidad Católica hasta 1963, que se funda en la colina de Toico la sede que se conoce hoy en día.

Dirigido inicialmente por los Padres de la congregación de Jesús y María, el seminario no solo ha sido un centro de espiritualidad, sino también un punto de encuentro para religiosos de distintas partes del mundo. Su imponente capilla, visible desde varios puntos de los municipios Guásimos, Cárdenas y San Cristóbal, se ha convertido en un icono arquitectónico y espiritual de la región. 

Más que un lugar de culto, el Seminario Santo Tomás de Aquino es un testimonio vivo de la historia eclesiástica tachirense. Sus muros han albergado generaciones de futuros sacerdotes, consolidándose como un pilar fundamental en la formación religiosa y humana de quienes han dedicado su vida al servicio de la iglesia.

Hoy, más de 60 años después, el Seminario sigue siendo un faro de fe y conocimiento, recordando que desde la Colina de Toico, la vocación sacerdotal sigue iluminando al Táchira.

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