Con una habilidad innata para la construcción Jesús Manrique dejó su estampa en la arquitectura religiosa y urbana de San Cristóbal

Crédito: Karen Roa

Con una habilidad innata para la construcción, Jesús Manrique dejó su estampa en la arquitectura religiosa y urbana de San Cristóbal

Manrique: alarife que dejó su marca en los templos de San Cristóbal

María Cárdenas | La Prensa del Táchira.- La ciudad de San Cristóbal conserva en sus calles el legado de Jesús Manrique, un maestro alarife cuyo talento como constructor y arquitecto quedó plasmado en algunos de los templos más emblemáticos de la ciudad. Oriundo de Ejido, Mérida, Manrique aprendió el oficio de su padre, Juan de los Santos Rangel, conocido por haber levantado la Basílica de Táriba.

Con una habilidad innata para la construcción, Jesús Manrique dejó su estampa en la arquitectura religiosa y urbana de San Cristóbal. Entre sus obras más destacadas se encuentran las cúpulas de la iglesia La Ermita, la iglesia el Ángel y la imponente iglesia San José, cuya estructura exhibe un estilo único.

Pero su gran talento no se limitó sólo a edificaciones religiosas, Manrique también realizó el diseño de la fachada del Cementerio Municipal con las icónicas Pilastras Langley que adornan su entrada y construyó las famosas escaleras de la calle siete que llevan su nombre. Además fue el artífice de la Plaza Páez, donde se alzaba un obelisco coronado por un águila, símbolo que lamentablemente fue destruido en 1960.

Jesus Manrique falleció en 1994 a los 95 años, pero su memoria sigue viva en cada rincón de la ciudad que él ayudó a moldear. Su obra perdura como testimonio de una época en la que los alarifes con sus manos y creatividad dieron forma al patrimonio cultural de San Cristóbal. Hoy en día sus construcciones, no solo son lugares eclesiásticos,  también monumentos que narran la historia de un artista que contribuyó con el crecimiento de la ciudad.

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