RICARDO MÉNDEZ MORENO: EL GOBERNADOR

Es necesario escribir sobre la personalidad de Ricardo Méndez, en razón de que forma parte de esa generación de hombres y mujeres que ayudó a edificar el espíritu regional que en un continuo espacio tiempo desde antes de ser Nación nos identifica con la tachiranidad.

Es un ejemplo Ricardo Méndez en estos tiempos aciagos de la vida de La Nación, de donde es imperativo señalar, que los dirigentes políticos de la época democrática, gozaban primero de prestigio personal, donde el valor de la palabra era un testimonio de compromiso, es ese reconocimiento social facilitó la tarea de ser guía de la sociedad y para los ciudadanos respaldar a hombres y mujeres de palabra, cierta, humilde y franca.

Hablamos entonces del ejercicio de la vida política a propósito del prestigio de sus dirigentes, nunca se separaban de sus actividades profesionales, siempre estaban ahí acompañándolos, por ello el Doctor Ricardo fue médico de prestigio, antes durante y después de su tránsito político, el prestigio es un sello personal y su humildad su mayor valor.

Ricardo Méndez encarnó un liderazgo que inspiraba confianza en sus seguidores, planteaba el objetivo político y entregaba su capital simbólico que permitía que los ciudadanos encontraran en su formulación una visión compartida con su propio sueño para ser en consecuencia una gestión útil, fundada en valores. 

Por ello Ricardo Méndez es fundamentalmente un humanista y ello implicó una influencia en la relación entre el dirigente y quienes sustentan ese liderazgo, con ello sostengo que el liderazgo del Doctor Ricardo Méndez se fundó en la ética, toda vez que para lograr la confianza ciudadana se requiere de la integridad del líder político para que la credibilidad fluya del ciudadano al líder.

Le correspondió ser gobernador designado por el presidente de la República, pero luego fue gobernador en elecciones directas y secretas, lo que lo hace un actor principal en los procesos de transformación del Estado Centralizado al Descentralizado. El camino avanzado con la revolución gobernante nos regresó al gobernador que aun y cuando se elige con votos no es otra cosa que representante del presidente, es una suerte de regreso al paso con algunos aditivos del presente pero para mantenernos en el pasado de donde ya se había salido y el Doctor Ricardo fue uno de sus protagonistas.

El liderazgo político en tiempos de democracia, se ejerció con responsabilidad social, La Fundación Andina del Corazón FUNDACOR, es su más sentida obra social, es así como trasciende a la propia vida, dejando sus obras que señalan lo que fue su trabajo, dejándole a los que hoy están el reto de superarlo o por lo menos mantener lo hecho en su gestión.

La transparencia y la rendición de cuentas fue otra de su fortaleza ética, con menos recursos hizo lo que otros gobernadores en revolución con más recursos no hacen, las gestiones en tiempos de democracia se medían por las obras, escuelas, caminos, y pare de contar, se hablaba poco y se hacía más.

Los tiempos de la democracia en cuanto a sus dirigentes y sus obras no han podido ser superados por estos 25 años de revolución, nuestra tarea no solo es lograr la democracia para Venezuela, se trata de reivindicar y enseñar a los jóvenes que no conocieron quienes fueron los dirigentes que le dieron cuerpo a esta sociedad culta y civilizadora, sus obras y su legado político

Cuando despedimos al Doctor Ricardo Méndez Moreno despedimos a uno de los mejores hijos del Táchira.

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