LA EXISTENCIA y LA RESPONSABILIDAD

La vida en sociedad está conformada por un conjunto de responsabilidades que extrapolan el ámbito personal. Los ciudadanos tienen la obligación de favorecer el bienestar común, ponderando el acatamiento de las leyes, y asumiendo la participación en el acontecer nacional. Compromiso que se revela en el contexto de las actividades diarias, con base al diálogo, el respeto, la solidaridad y el consenso. La educación cívica permite entender los mecanismos del sistema de gobierno imperante y la influencia que ejercen los ciudadanos en el devenir del país. La información evita que la desinformación sea el vehículo que transporte una decisión hacia el error, y con ello se dé entrada a la frustración. El ejercicio del voto de forma consciente permite elegir en los cargos de representación popular a personas con la capacidad de asumir los valores éticos y morales auspiciados en el seno de la sociedad.

La ausencia del reclamo respetuoso y propositivo facilita al desatento (o al que se hace), el hacer y deshacer por capricho personal, permitiendo que el entorno entre en el vicio del relajo e irrespeto a la norma establecida para la sana convivencia ciudadana. Es fundamental fortalecer la autocritica y la capacidad de autocorrección para el avance de la sociedad en general, y estimular soluciones efectivas a la diversidad de situaciones que se generen, en los individuos que la componen. El progreso y desarrollo de las naciones es obra de las comunidades compenetradas en lo político, económico, social, cultural, ambiental, educativo, que pretenden llevar adelante los gobernantes electos.

La empatía es la alternativa para robustecer el esfuerzo y compromiso compartido en las comunidades que apuntan a la cooperación y el apoyo recíproco, direccionadas a la transformación social, y hacia la inversión plausible en la estabilidad gubernamental y la armonía de las familias. La diversidad e inclusión deben ser motores esenciales en la aplicación de políticas públicas serias. Sin la integración de la eficiencia y la eficacia, los resultados no serán efectivos en el tiempo. El gobernante como un funcionario al servicio de los ciudadanos está obligado a asumir las responsabilidades administrativas conferidas, y aceptar las críticas constructivas que devienen de los habitantes. Actuar de forma desmesurada acarrea sanciones que la impunidad puede tapar por cierto momento, pero con el pasar de los días le revientan de frente. Acorralar al disidente para silenciar sus puntos de vista, genera nubarrones de confrontación estéril, que se traducen en rechazo social.

El 28 de julio los venezolanos acudirán masivamente a los centros de votación para elegir el nuevo presidente del país. Reconocer y asumir las diferencias será una importante contribución al bienestar de los ciudadanos. La acción consciente de los electores impactará en las obligaciones del elegido, para direccionar acciones a mejorar, sin excusas, la calidad de vida de los pobladores en general.

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