HONRANDO EL LEGADO MATERNAL

Cada año, al acercarse el Día de la Madre, mi corazón se llena de recuerdos y emociones encontradas. Es un momento para recordar y honrar a las mujeres extraordinarias que han dejado una huella imborrable en mi vida: mi madre y mi esposa, ambas ya fallecidas. Aunque el tiempo avance inexorablemente, sus recuerdos siguen vivos en mi mente y en mi corazón, y hoy, más que nunca, quiero dedicarles este pequeño tributo como un regalo majestuoso. Que Dios las proteja y las cuide donde quiera que estén, y si acaso pueden escucharme, quiero que sepan que nunca las olvidaré. ¡Amén!

El Día de la Madre, como lo conocemos en nuestro tiempo, tiene sus raíces en la antigua Grecia y Roma, donde se celebraban festivales en honor a las madres de sus respectivos dioses. Sin embargo, la versión moderna del Día de la Madre se originó en los Estados Unidos a principios del siglo XX.

La activista y escritora estadounidense Anna Jarvis es ampliamente reconocida como la figura principal detrás de la creación del Día de la Madre. Tras la muerte de su propia madre en 1905, Jarvis comenzó a abogar por la creación de un día especial para honrar a todas las madres y para expresar gratitud hacia ellas por su labor.

Después de años de incansable trabajo de Jarvis y otros defensores, el presidente Woodrow Wilson proclamó oficialmente el segundo domingo de mayo como el Día de la Madre en los Estados Unidos en 1914. La idea ganó popularidad rápidamente y se extendió a otros países del mundo.

Desde entonces, el Día de la Madre se ha convertido en una celebración global, con diferentes países que lo conmemoran en distintas fechas y con singulares tradiciones. Aunque el propósito de la celebración puede variar según la cultura, en su núcleo, el Día de la Madre sigue siendo un espacio para honrar y agradecer a las madres por su amor, sacrificio y dedicación.

Las madres son el compendio del sacrificio y la entrega desinteresada. Desde el momento en que llevan a sus hijos en su vientre, hasta el día en que los ven convertirse en adultos independientes, las madres están ahí, ofreciendo amor, apoyo y orientación incondicional. Son maestras, enfermeras, consejeras, cocineras, y mucho más, todo envuelto en un solo paquete de amor maternal.

Pero el Día de la Madre no solo se trata de regalos y flores; es una oportunidad para reconocer y valorar el impacto que las madres tienen en nuestras vidas y en la sociedad en su conjunto. Son ellas quienes moldean el carácter de las futuras generaciones, transmitiendo valores de empatía, compasión y resiliencia. Son modelos a seguir, inspirando con su fuerza y determinación a superar cualquier obstáculo que se presente en el camino.

Sin embargo, en medio de esta celebración, también debemos recordar que ser madre no siempre es fácil. Muchas mujeres enfrentan desafíos como la falta de apoyo, la discriminación laboral, las dificultades económicas y en nuestro país, el éxodo de sus hijos Es fundamental que trabajemos como sociedad para garantizar que todas las madres reciban el apoyo y los recursos necesarios para criar a sus hijos en un entorno seguro y saludable.

El Día de la Madre es mucho más que una fecha en el calendario; es un recordatorio anual para honrar y agradecer a las mujeres que nos dieron la vida, que nos criaron con amor incondicional y que siguen siendo nuestro faro incluso cuando ya no están físicamente a nuestro lado. 

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