Jamile es conversadora agradable con buen humor a pesar de su situación de salud

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Jamile es conversadora, agradable, con buen humor a pesar de su situación de salud.

Sin recursos para operarse, pero con el cariño de los médicos

Joycel Arellano| La Prensa Táchira.- Jamile Mújica es una tachirense de 75 años quien ha pasado los últimos seis años en una cama del Hospital Central de San Cristóbal, esperando por una operación de cadera. Asegura que al no tener los recursos, no es posible realizar su operación, eso le explican los médicos que están a su cargo.

Sufrió una caída al salir de un baño; "Yo trabajaba en una casa de familia, anteriormente me dedicaba a limpiar casas, trabajaba en la urbanización Pirineos III, me fui de allí para La Guacara necesitaba usar el baño, cuando iba saliendo del baño, se me fueron las luces y me caí, yo no había comido por estar apurada, el golpe fue muy fuerte, tanto que se me abrieron unas heridas muy grandes. En la casa donde me caí me atendieron, pero no es igual que aquí en el hospital con los médicos y todas las atenciones".

Jamile dice no tener a donde ir, no tiene casa, ni tampoco familia que pueda tenderle la mano, ya que los pocos que tenía fallecieron, incluso su hijo de 20 años quien murió a causa de un problema cardíaco, hace 34 años, asegura que quien está solo sufre mucho.

Conversadora, agradable, con buen humor, a pesar de su situación de salud, dice que le encanta leer y escribir, además asegura tener excelente memoria. "Yo leo y escribo, sin lentes ni nada, busco distraerme, aquí uno ve muchas cosas, está uno como traumatizado, la gente entra y sale y muchos se mueren" aseguró en voz bajita.

Su estadía

Jamile no puede pararse de la cama, aunque está muy lúcida mentalmente, constantemente necesita ayuda para asearse, comenta que el personal médico y de enfermería del recinto hospitalario la tratan muy bien. "Tengo bastante de estar aquí, a mi es la única que tratan así, a más nadie"

Se encuentra en una habitación compartida con 3 mujeres más, es conocida por todo el personal, recalca que las enfermeras tienen un trato tan especial con ella que la bañan y cambian diariamente, incluso la maquillan, le arreglan las uñas y le pintan el cabello, comenta que entre todo el personal le celebraron su cumpleaños en la terraza del hospital en el piso 4. Y aunque relata sufrir bastante debido a no poder ser operada, agradece mucho el tener esta atención.

Con respecto a la alimentación y medicamentos que recibe, se atiene a lo que le ofrecen en el hospital, dice que come buena comida adaptada a la alimentación que debe tener dada su condición de salud, el pollo, las ensaladas, los caldos y el arroz, son parte de su menú diario.

Emocionada, comienza a revisar una carterita que tiene en la cintura, muy bien resguardada, donde esconde algunas galletas y un teléfono android con el que ahora puede ver películas y leer los libros que le gustan. Según comenta personas que han conocido su historia, le hicieron llegar varios regalos, entre los que también recibió unos peluches que son su compañía y varios paquetes de pañales que para ella son un gasto constante.

Jamile comenta que allí en el hospital existen varios casos sociales en espera, que ella es uno más, aunque cree que es muy difícil, tiene esperanza de que su caso sea atendido y finalmente le realicen la operación que necesita, mientras tanto continúa en el piso 4 del Hospital Central rodeada del cariño y la buena atención del personal que allí labora.

Atención a tiempo

El caso de Jamile tiene varias circunstancias que lo rodean, haciéndolo más complejo, al consultar a los profesionales de la medicina, indican que el tiempo prudente para realizar la operación de cadera, era en un máximo de seis meses, con el pasar del tiempo, los huesos de la cadera se han regenerado de manera incorrecta, lo que complica su condición, aunado a esto, la edad, un factor que también debe tomarse en cuenta al momento de operar, debido a que el riesgo pudiera ser mayor al beneficio que recibiría, por lo que concluyen que operarla ya no es la solución definitiva para su problema de salud.

Para Jamile no es una opción irse a un geriátrico, no le grada la idea, por eso, la intención es hacer que su situación sea más llevadera, solventando lo que necesita a través de la ayuda de las personas que se han interesado en tenderle una mano.

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