Un panorama difícil ven los pensionados en frontera ante esto buscan opciones que les permitan generar ingresos

Crédito: Alex Durán

Un panorama difícil ven los pensionados en frontera, ante esto buscan opciones que les permitan generar ingresos

La dura batalla de los pensionados en la frontera

Durante los últimos años, los adultos mayores en San Antonio del Táchira que dependen de una pensión se ven obligados a subsistir con 130 Bs al mes. Esto no cubre los gastos más básicos, y les ha obligado a buscar trabajos distintos, sumar algunas ayudas del Estado o quienes cuentan con el apoyo de un familiar en el exterior.

Ante este panorama, las opiniones apuntan a la necesidad de ajustar el pago «en pensiones dignas», pues con 12.000 pesos (equivalente en moneda colombiana por los 130 Bs) es imposible vivir.

Alternativa laboral

Luego de desempeñar un trabajo durante la mayor parte de su vida, el esfuerzo para obtener una pensión en la vejez no compensa el sacrificio de esos años. Luis Antonio Ochoa, a sus 80 años de edad se reinventó y ahora cuida motos en el centro de la ciudad. Cuenta con los ingresos de la pensión del seguro social.

«Tengo 80 años y en medio de todo aún me rebusco, yo de la pensión no puedo mantenerme. Mi familia me ayuda, pero siento que puedo hacer aún y trabajo en este punto con las motos», narró desde su lugar de labores. En su experiencia «no me ha dado pereza trabajar, a pesar de mis años en empresas, ahora busco el día a día para mis gastos», asumió.

En el «rebusque» otro adulto contó sus jornadas diarias para llegar al final del mes; Eudo José, trabajador pensionado con más de 40 años en la frontera y de origen zuliano habló. «Yo aquí todos los días busco qué hacer, hago favores, le hago las compras a unos vecinos, me mantengo en la calle», aseveró. Cuenta en algunos meses con ayuda de sus hijos, pero como aclaró «no siempre los molesto, yo trato de mantenerme a mí mismo».

Bonos de espera

Entre los aportes que da el Gobierno se encuentran los bonos «de guerra y adulto mayor» que aportan un dinero extra a quienes los reciben. «Por lo menos a mí solo me llega el bono de "amor mayor" y no cuento con más en el mes», lamentó Rosa Monsalve desde las afueras de su local donde vende refrescos. Le resulta muy difícil sustentarse con poco sueldo «y si tengo suerte de que me llegue otro bono en el mes», dejó saber.

Ella vive junto a su esposo en la calle 9 del sector Simón Bolívar, con respecto a su pareja «a él le llega el "bono de guerra" y algún otro, los cambiamos por pesos y nos mantenemos con eso y lo del local», contextualizó Monsalve pues ambos son personas de tercera edad y no cuentan con más ingresos mensuales.

Román Prato, es educador jubilado y pensionado, para él «lo que gana un pensionado es un sueldo de hambre no alcanza para las necesidades básicas», sentenció. Aunque dispone de un ingreso por ser jubilado del Ministerio de Educación, no es suficiente para solventar los gastos de comida, servicios y manutención mensual.

En medio de esta realidad, algunos docentes pensionados dictan tareas dirigidas, como forma de mantener ingresos, pues ven con preocupación el paso del tiempo y que su situación económica no mejora ni con bonos ni con un aumento de sueldo.

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