Hace 41 años exactamente el 22 de febrero de 1983 la comunidad del Tchira se conmocionó con el secuestro de un joven de 11 años hijo de un reconocido empresario de la ciudad

Crédito: Karen

Hace 41 años, exactamente el 22 de febrero de 1983, la comunidad del Táchira se conmocionó con el secuestro de un joven de 11 años, hijo de un reconocido empresario de la ciudad.

35 días de angustia: Impactante historia del secuestro de un niño

María Cárdenas Camacho | La Prensa del Táchira-. Hace 41 años, exactamente el 22 de febrero de 1983, la comunidad del Táchira se conmocionó con el secuestro de un joven de 11 años, hijo de un reconocido empresario de la ciudad. Durante más de un mes, medios de comunicación, autoridades policiales, familiares y demás ciudadanos del estado se mantuvieron a la expectativa de la liberación del primer joven secuestrado en la entidad.

Todo inició la mañana del 22 de febrero, cuando el joven se disponía a asistir a clases a bordo de una camioneta, en compañía del chofer de confianza de la familia. Mientras realizaban el trayecto fueron interceptados al final de Avenida Ferrero Tamayo por un grupo de hombres quienes conducían un vehículo Maverick amarillo, los cuales sometieron, tanto al joven como al conductor amordazándolos, atados de las manos y con vendas en los ojos.

El chofer completamente atado fue dejado en el baúl del automóvil, mientras el niño también maniatado viajaba con los secuestradores dentro del auto, marcando así el inicio de la angustia de una familia.

Tras el suceso los delincuentes abandonaron al chofer a las inmediaciones del Puente Libertador, el conductor que fue interrogado múltiples veces por la policía señaló que gracias a un cortaúñas que tenía en el bolsillo consiguió liberarse de las amarras y finalmente correr hacia la avenida en busca de ayuda. Por suerte, un motorizado que trabaja para la misma empresa se movilizaba por el sitio, reconoció al chofer y lo llevó hasta la sede de la empresa, en donde se encontraban los padres del niño y les dio la trágica noticia.

En primera instancia y por ser el único testigo el conductor, quien cumpla ya dos años en la tarea de llevar al joven al colegio, fue visto como posible cómplice del crimen, debido a que este fue empleado de inteligencia de la Fuerzas Armada y además, la policía no estaba muy convencida de su historia. Sin embargo, el hombre mantuvo su inocencia y fue liberado.

Primeras hipótesis

En primera instancia se manejó que el secuestro fue ejecutado por grupos irregulares colombianos, por lo cual la PTJ, DISIP, y demás organismos, armaron diferentes operativos para vigilar las calles en búsqueda del Maverick amarillo, el cual tras algunos días después del hecho, fue encontrado abandonado en una carretera en Rubio.

Tras recibir múltiples llamadas falsas de personas fingiendo ser los antisociales, la familia del joven secuestrado por fin recibió la llamada de sus captores, quienes al parecer poseían conocimiento de la intervención policial en teléfonos de la familia y con ayuda del niño lograron comunicarse con un vecino para poder hablar con los padres del joven y exigir la suma de 7 millones de bolívares para ponerlo en libertad.

A pesar de la gran vigilancia policial en diferentes zonas, los criminales siempre lograron evadirlas para entregar cartas a la madre del joven y así dar presuntas indicaciones de cómo sería la entrega del dinero.

Toda esta situación hizo sospechar a los cuerpos policiales que los autores debían trabajar con personas cercanas a la familia, por lo cual trabajadores y demás empleados fueron interrogados por las autoridades, pero no consiguieron obtener información alguna.

Los días se transformaron en semanas y aún no se tenía conocimiento del paradero del joven. Las autoridades siguieron diferentes pistas que conducían a que el pequeño probablemente ya se encontraba en Colombia, por lo cual, tanto la PTJ, DISIP y la Guardia Nacional, en conjunto con cuerpos policiales colombianos, comenzaron a peinar zonas en donde se podría encontrar el joven.

El pago

Con el pasar de los días y el hermetismo, tanto de los padres como de los grupos policiales, se pudo conocer que la familia del joven, no contaba con la cantidad de dinero que exigían los secuestradores, puesto que los mismos pedían una millonaria cifra en efectivo.

Tras semanas indagando y diferentes operativos militares se pudo conocer que los autores del crimen no eran ningunos profesionales, sino personas muy cercanas a la familia que por venganza realizaron el atroz secuestro y además el joven nunca salió del país, sino se encontraba aún Táchira y todo fue armado por los criminales para despistar a la policía.

Domingo de Ramos

Después de 35 días en cautiverio, el 27 de marzo, un Domingo de Ramos, el joven de 11 años consiguió por sus propios medios llegar a hasta los brazos de su madre, quien con alegría recibió a su hijo, que a pesar de estar delgado, gozaba de buena salud.

Si bien sus padres explicaron que el joven escapó por sí solo de un rancho, en donde se encontraba secuestrado en las montañas de Rubio y que no realizaron ningún tipo de pago a los secuestradores, lo cierto es que días después se pudo conocer que la familia consiguió burlar la custodia policial y ponerse en contacto con los secuestrados para hacer entrega de una cantidad menor a la anteriormente pactada.

En el centro de San Cristóbal la familia abandonó un Mercedes Benz con varias cajas de cartón que contenían tres millones de bolívares, los cuales fueron sustraídos por los criminales quienes varios días después pusieron en libertad al joven, el cual durante más de un mes permaneció secuestrado en las montañas de Rubio, siendo este el primer caso de secuestro de un niño en Táchira.

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