De las buenas sensaciones que dejó la vinotinto frente a Bolivia en la victoria 4-1, se pasó cuatro días después a la modorra que acompañó el juego desplegado contra Trinidad y Tobago en el escenario capitalino.
Si bien el grupo dirigido por Rafa Dudamel se quedó con la victoria ante los trinitarios que les permite saborear por partida doble en esta jornada, quedan algunas dudas por despejar en cuanto al funcionamiento táctico.
El comportamiento, tal vez por el ambiente en el estadio hizo que el grupo desplegará un juego vistoso y colectivo frente a los bolivianos; amarraron el resultado (2-0) muy rápido en el esquema ofensivo que propuso el técnico.
El equipo mostró un perfil de ataque interesante, sobretodo, porque el goleador Salomón Rondón tuvo siempre la compañía de Darwin Machis y los demás caían por las bandas; el rival también permitió esas libertades.
Contra los caribeños, en la noche del lunes 14, se mantuvo la ofensiva con los mismos protagonistas que en menos de 15 minutos ya habían desarticulado a fuerza de velocidad el andamiaje defensivo del rival, para los goles de Rondón y Machis
Tal vez la misma debilidad exhibida por los trinitarios hizo que los jugadores venezolanos comenzarán a regodearse con un fútbol que adormeció a los pocos aficionados que fueron en un día atípico; el furor no fue el mismo.
Resaltar algunos hechos positivos, como la presencia del habilidoso Rómulo Otero ganando enteros para ser el conductor, la novedad del joven Gabriel Benítez de lateral por izquierda y la competencia sana en el ataque con muchas variantes.
Hay mucho trabajo por hacer en la vinotinto, queda el saborcito por el doble triunfo en casa y la apuesta a un esquema más ofensivo, pero al frente se vienen dos compromisos contra equipos de mayor ránking; contra Paraguay y Japón seguro será a otro precio.
Nelson Altuve P / LA PRENSA del Táchira.
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