LA REPRESIÓN: TÁCTICA DE LOS QUE NO TIENEN LA RAZÓN

Privar de libertad a los venezolanos se ha convertido en un deporte para el oficialismo. Esa práctica indecorosa busca acallar la voz de la disidencia, y la han utilizado a lo largo de sus veinticuatro años en el poder. La solución a los reclamos es intimidando al indefenso. Los cuerpos represivos se presentan en patota, tumbando puertas de oficinas o casas, e incautando equipos, para ir por el que porta el pito y el megáfono. Pisan los derechos legítimamente establecidos en la Constitución de la República. La soberbia los desborda, al no encontrar eco al propósito del sometimiento. La excusa la tienen con la Ley del silencio. Si hablas, gritas o callas, vas preso también. La historia da muestras de esas desventuras a granel.

Hacen uso del descaro, intentando generar opiniones que les favorezcan. Lanzan incrementos de los bonos para destruir el salario, y tienen operadores que se atreven incluso a hablar en público de las bondades que han brindado a los ciudadanos en el tiempo. Ellos son los artífices de educación, salud y servicios públicos gratuitos y de calidad. Les recuerdan a las personas sin pudor alguno, que tienen agua gratis, porque ellos así lo disponen. Todo es un paquete, tal cual lo son sus gobernantes, pero no se quieren dar cuenta. Tan valorados se sienten, que sus testimonios dan para hablar de su presencia en otros planetas donde todo es pagado. Los platillos voladores se quedaron atrasados con tanta avidez presente. 

Los dirigentes sindicales asumen la responsabilidad con sus afiliados de luchar por mejorar las condiciones laborales. El salario y los beneficios adquiridos a través del tiempo son parte de ese reclamo. Las demandas son un trozo de lo que entra en la negociación, en el diálogo, para establecer acuerdos que beneficien a las partes. Pero cuando el gobernante actúa con sesgo, arrogancia, prepotencia y soberbia, entonces las perciben como una amenaza, al temer que su imagen puede ser deteriorada por los reclamos laborales. Sembraron la miseria y pretenden recoger aplausos. Al no recibirlos, entonces atropellan y se crecen con la represión de los dirigentes sindicales, pretendiendo atemorizar a los trabajadores. Así pretenden mantener inalterable el statu quo. El control a base de la fuerza; es decir, a base de la ignorancia.

Privar de libertad a los representantes de los sindicatos no es la solución a los justos reclamos de los trabajadores. El gobierno lo sabe, y busca desesperadamente aumentar las tensiones para provocar el caos y la confrontación estéril. Lo intentan con el sector de la educación. Lo provocan en cada momento. Desde el ministro de educación, hasta las autoridades educativas regionales mantienen la burla y el tono encendido. Quieren quemar la casa y culpar al inocente de su enfermiza estrategia. La detención del profesor Víctor Vanegas, presidente de la Federación Nacional de Colegios y Sindicatos de Trabajadores Profesionales de la Educación de Venezuela (FENATEV), seccional Barinas, es el mismo guion utilizado contra todos los presos políticos, porque la represión es la táctica de los que no tienen la razón.

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