"Mientras el mundo avanza en el país se destruye la educación"

Ana Uzcátegui | La Prensa Táchira.- El Gobierno busca desmontar el sistema de educación superior en Venezuela y hacer una especie de cuerpo híbrido con la educación básica", así lo alerta David Gómez Gamboa, abogado, periodista y profesor de la Universidad del Zulia (LUZ), tras el anuncio el 16 de enero de la ministra de Educación, Yelitze Santaella, de reconocer el sexto año de educación en escuelas técnicas como el primer año de la universidad. 

"Según la Constitución, sólo las universidades autónomas son las que pueden modificar sus pénsum de estudio, su currículo, y tomar decisiones en la formación general de los estudiantes, así lo establece el artículo 109 de la Constitución", mencionó. 

Gómez, quien también es director de la Organización No Gubernamental que trabaja por la defensa de las universidades en Latinoamérica, Aula Abierta, sostiene que actualmente las universidades registran un 99% de déficit presupuestario y eso hace casi imposible la extensión y las investigaciones científicas. Sin embargo, los estudiantes y profesores comprometidos y con ganas de seguir formándose buscan la manera con recursos propios de seguir investigando. "La juventud universitaria y el profesorado representan la esperanza de Venezuela y son una especie de héroes", expresa. 

La Ministra de Educación informó que ahora el sexto año de educación técnica contará como el primer año de la universidad. ¿Qué consecuencias tiene esto para la educación venezolana?

Esta noticia implicaría el desmontar parcialmente el sistema de educación superior en Venezuela y hacer una especie de cuerpo híbrido con el sistema de educación básica. Demuestra un zarpazo de gran magnitud contra la autonomía universitaria porque básicamente la autonomía académica implica que las universidades se encargan de decidir, definir, aspectos académicos como: currículo, pénsum de estudio, actividades académicas, etc. Ciertamente, en algunos casos con aprobación del Estado directamente. De manera que esto busca fusionar o borrar casi el primer año de estudios universitarios por las carreras que se puedan cursar en escuelas técnicas. Con esto se está creando un estado de incertidumbre en las universidades, que pensándolo bien, tiene algún tipo de motivación propagandística, política y está creando falsas expectativas en los estudiantes.

¿Cuál es la importancia del primer año universitario?

Un año de formación en las universidades puede equivaler a dos o casi tres semestres de formación. Por ejemplo, los estudiantes en escuelas técnicas en áreas administrativas contable, imagínate que un estudiante universitario, ¿cuánta contabilidad uno, dos y tres pueden ver en un año o en tres trimestres? ¿Cuántas matemáticas pueden ver, cuánta introducción a la administración y a la materia financiera? Todo eso de plano es eliminado, porque a una ministra de forma irresponsable se le ha ocurrido decir que prácticamente ha borrado el primer año de formación en la universidad. ¿Cómo queda la formación general?, ¿Y de cuándo acá en la universidad pueden dar clases profesores que no estén suficientemente acreditados, con posgrado?, porque obviamente el sistema de educación básica se distingue del sistema de educación superior. Todo eso se desmonta por una declaración a la ligera.

¿Todavía no se ha publicado la resolución, más allá de un anuncio en redes sociales?

No. Los ministerios en Venezuela pareciera que fueran oficinas propagandísticas, más que oficinas de gestión y de planificación en relación a todas las áreas de la vida nacional.

Usted ha alertado lo peligroso que puede ser la interferencia del Estado sobre la calidad educativa. ¿A qué se puede enfrentar la universidad cuando van a ingresar jóvenes que se han formado en liceos públicos, en horario mosaico y tienen serias deficiencias en comprensión lectora y conocimientos de matemáticas?

Un país cuyos profesionales tienen todas esas deficiencias, y prácticamente la ministra les convalida una mala formación. O sea, ni siquiera decir que puede haber una especie de equivalencia o convalidación con alguna materia. Entonces, ¿a qué se puede enfrentar un país así?, fundamentalmente con unas declaraciones tan alejadas de la responsabilidad desde el Ministerio de Educación y de Educación Superior, pues se enfrenta a la cavernicolización. Es decir, mientras el mundo trabaja por la educación, la tecnología y por convertir a las universidades en instituciones más productivas y competitivas, el objetivo del Gobierno venezolano es destruir la educación universitaria. 

 ¿Busca el Gobierno con esta medida hacer ver que en las universidades no hay deserción de estudiantes?

No sé exactamente qué busca el Gobierno, porque obviamente no pertenezco al oficialismo. Yo represento a las universidades y a la sociedad civil. Pero uno puede razonar que probablemente las matrículas de estudiantes aumenten. El Gobierno se autohalaga diciendo que en Venezuela el número de estudiantes que asisten a los procesos educativos son muy altos, cuando en realidad todos sabemos que son deficitarios. No es el número de estudiantes que puedan estar matriculados, sino que la mayoría no va a clases y los que asisten no reciben educación de calidad, porque además los maestros están muy mal pagados.

En el mundo no existen universidades de reconocida calidad donde no haya un proceso cuidadoso de selección de sus estudiantes. ¿Cómo queda Venezuela ante el mundo sobre este aspecto?

Decisiones como las dadas a conocer por la ministra de Educación, Santaella, sobre reconocer el sexto año de educación técnica como primer año de la universidad, ha llamado la atención a académicos de otros países. Lo ven con perplejidad y les preocupa. Fíjate que desde el 2015 las universidades públicas han sido centralizadas. Desde ese año, el sistema de ingreso de estudiantes, OPSU en Caracas, decide quién entra y quién no entra como estudiante de primera carrera en todas las universidades públicas autónomas del país, eso es parte de la violación de la autonomía, así como cuando desde el sistema Patria se le paga al personal en la universidad, o cuando se intervienen administrativamente las casas de estudios superiores, o se les impide realizar elecciones de sus autoridades.

El año pasado un informe de Aula Abierta, llamado "Universitarios de la Salud en riesgo", hablaba de cómo posgrados de medicina de las universidades más reconocidas del país han tenido una baja en la matriculación o están desiertos, ¿cuál es la realidad de la deserción de estudiantes ahora?

Hay una opacidad de las cifras oficiales; sin embargo, hablábamos de un rango entre el 40 y el 60% de la deserción estudiantil. Pero también los profesores se nos han ido, y es que con esta realidad tan dura de lo que reciben los profesores universitarios, hay personas que ganan 5 dólares al mes, hay otros que ganan 10, hay algunos que ganan 15, y el mejor ranqueado no llega ni a 18 dólares al mes. Obviamente, cómo una persona puede vivir cuando, por ejemplo, en Canadá un profesor universitario, el mejor ranqueado, puede estar ganando más de 8.000 dólares al mes. 

¿Qué diagnóstico hace usted de la juventud que permanece estudiando en la academia?

Los y las universitarias para nosotros representan la esperanza del país, pero son una especie de héroes y heroínas, que a pesar de todas estas circunstancias están allí queriendo formarse, queriendo estudiar en el caso de los estudiantes, o queriendo dar clases e investigar en el caso de los profesores. Yo creo que en cualquier caso, en este programa donde hay un Estado que viola los derechos humanos estamos hablando de víctimas de violación de derechos humanos, tanto el profesorado como el estudiantado.

El miércoles 17 de enero detuvieron a Víctor Venegas, docente y presidente de Fenatev-Barinas, acusado por el Ministerio Público de conspiración. ¿Cuál es su opinión de esta criminalización?, ¿hay temor en las universidades por opinar tanto en los docentes como en los estudiantes? 

Por supuesto. Esa política de Estado contra los universitarios, de criminalización de la protesta de los universitarios ha sido tan grave en Venezuela que si nos remontamos a 2014 y 2017, en los picos de fundamentalmente las protestas en las calles, hay toda una serie de casos que pueden constituir crímenes de lesa humanidad, así lo señalan las informes presentados por la Misión de Determinación de los Hechos de la ONU sobre Venezuela desde 2019. Resulta que más del 50% de las víctimas documentadas eran fundamentalmente universitarios y estudiantes. Tenemos el caso de profesores universitarios que por publicar investigaciones han sido inclusive privados de libertad. En 2017, por ejemplo, el profesor Santiago Guevara, economista de la Universidad de Carabobo, de gran nivel, fue apresado por más de 10 meses, procesado por tribunales militares y resulta que en su expediente las pruebas que se inventaron que reposaban contra él eran sus producciones científicas, porque él cuestionó el modelo económico del gobierno actual. O el caso de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, que en plena pandemia divulgó estadísticas de proyección de casos de COVID 19, y Diosdado Cabello lanzó la operación "Tun Tun" contra los académicos. 

¿Qué hay que cambiar para impulsar la calidad de la Educación Superior?

Debemos apostar a que desde la sociedad civil y de las universidades le exijamos al Estado el cumplimiento, el respeto, la protección y la garantía de los derechos humanos vinculados a los universitarios, la libertad académica es el derecho medular. Estamos todos llamados a construir un país que de alguna manera introduce el valor de la universidad como clave para la construcción de la democracia y del desarrollo.

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