La sospechosa muerte de una joven peluquera en Rubio hace 26 años

Ariana Moreno | La Prensa del Táchira.- En horas de la madrugada del domingo 23 de noviembre del año 1997, los funcionarios de la antigua Policía Técnica Judicial (PTJ) recibieron la llamada de un hombre, cuyas palabras resonaban con angustia. El sujeto al otro lado del teléfono se identificó como Obed Alfonso Leal Rodríguez, quien afirmaba que su esposa Rosa del Carmen Peña de Leal había fallecido de un derrame cerebral, supuestamente causado por un medicamento que había estado consumiendo.

Los agentes inmediatamente acudieron a la vivienda No 6, ubicada en el sector Pata de Gallina de la vía hacia Rubio en el municipio Junín, para verificar el hecho y realizar el levantamiento del cadáver. Obed Leal, visiblemente afectado por la pérdida de su esposa, les relató los eventos que habían llevado a la muerte de Rosa del Carmen. Rápidamente los funcionarios hicieron una inspección del lugar y al creer en las palabras del esposo, trasladaron el cuerpo hasta la morgue del Hospital de San Cristóbal, para la respectiva autopsia de ley.

Sin embargo, durante la realización de la necroscopia, el patólogo hizo un descubrimiento que dejó a todos perplejos. Rosa del Carmen Peña de Leal no presentaba indicios de un derrame cerebral, sino que tenía alojados dos impactos de bala en la cabeza, uno en la región parietal izquierda y el segundo en el occipital derecho, propinados con un revólver calibre 38.De inmediato, los investigadores interrogaron a Obed Leal, quien había sido detenido preventivamente por la Policía Técnica Judicial (PTJ). En ese momento, la falta de respuestas dejaron a los agentes sin poder hacer nada debido a que Obed insistía no recordar claramente los eventos, porque según él se encontraba presuntamente en estado de embriaguez.

A medida que las horas pasaban, la verdad comenzó a desenmarañarse. Tras verse presionado, Obed Leal finalmente confesó lo sucedido. Contó que esa fatídica noche habían organizado una fiesta en su residencia, ubicada en una localidad entre Rubio y San Cristóbal. En la fiesta, asistieron varios familiares, amigos y compañeros de trabajo, ya que tanto Obed Leal como Rosa Peña se desempeñaban como peluqueros en un local comercial del centro de San Cristóbal. Ambos disfrutaban de la vida nocturna y solían divertirse en compañía de quienes los rodeaban. Obed tenía 38 años mientras que Rosa no pasaba de los 30.

Los invitados, junto con Obed y Rosa, habían estado bebiendo licor hasta altas horas de la noche. Según testigos, el esposo había bebido de más y ya mostraba signos de ebriedad.

El hecho

Pese a que la pareja era conocida por ser alegre y divertida, algo salió terriblemente mal cuando Obed y Rosa se quedaron a solas. Según informó el comisario Edie Alberto Ramírez, jefe de la Policía Técnica Judicial Delegación Táchira, para aquel entonces, la tragedia se desencadenó tras una discusión acalorada, cuyas circunstancias no pudieron ser establecidas por los investigadores pese a los interrogatorios efectuados al homicida. Obed, consumido por la ira y la confusión, tomó un revólver calibre 38 y disparó dos veces contra la cabeza de su esposa, uno en la región parietal izquierda y el segundo en el occipital derecho.

Como es de esperarse en este tipo de casos, comenzaron a especularse sobre las posibles causas que llevaron al esposo a cometer tan terrible asesinato. Entre las teorías que circulaban se mencionaba la infidelidad, los celos e incluso un accidente, ya que se decía que en el momento del hecho Obed estuvo manipulando el arma incriminada en el caso y que debido a su estado se le disparó el arma. Sin embargo, esta última hipótesis fue descartada por las autoridades, ya que se constató que se habían realizado dos disparos, lo que indicaba una intención deliberada.

Además, se dieron cuenta de que Obed había manipulado la escena del crimen para ocultar su culpabilidad. Había limpiado meticulosamente los rastros de sangre del cuerpo de Rosa y lo había colocado en la cama, todo con la intención de no levantar sospechas entre los funcionarios de la PTJ que acudieron al levantamiento. Así mismo, entregó a las autoridades los récipes de los medicamentos que supuestamente Rosa estaba tomando, tratando de desviar la atención hacia ellos como causa del derrame cerebral fatal.

El encubrimiento no se detuvo ahí. Obed también ocultó las sábanas y las almohadas manchadas de sangre, así como el arma del crimen. El revólver calibre 38 fue cuidadosamente escondido dentro de un zapato, junto con dos cartuchos percutidos. Sin embargo, los investigadores no tardaron en descubrir estos intentos de encubrimiento mientras realizaban una segunda inspección ocular en la habitación donde tuvo lugar el trágico suceso.

La historia del asesinato de la estilista Rosa del Carmen Peña de Leal dejó conmocionado tanto al municipio Junín como a los demás municipios del estado, debido a cómo se desarrollaron los hechos.

Los datos de esta historia criminal se encuentran resguardados en la Hemeroteca Estadal Pedro Pablo Paredes, ubicada en la ciudad de San Cristóbal.

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