LA POLÍTICA INTERNACIONAL DE EEUU HACIA LATINOAMÉRICA

Analistas internacionales han dado a conocer al mundo sus puntos de vista de lo que ha implicado la política externa de los Estados Unidos (EEUU) hacia Latinoamérica, con el correr del tiempo. En los albores del siglo XX se justificaba con el razonamiento de Roosevelt y la doctrina Monroe en 1904, y la llamada política del Gran Garrote o Big Stick, en 1905. Se hacia sobre la base de las deudas acumuladas que no se podían cancelar a los países europeos, y evitaban con esas mediadas la posibilidad de que se generaran intervenciones por la vía de la fuerza, argumentando que de esa forma preservaban la seguridad nacional de América.

En la crisis del llamado crack de la bolsa de Nueva York, el 24 de octubre de 1929, y que se profundizó el 29 del mismo mes, con el colapso del mercado financiero, en principio con la denominada burbuja especulativa, hasta que se dio el colapso bancario, desde septiembre de 1932, hasta marzo de 1933, fue toda una escena que puso de rodillas los mercados financieros y gobiernos de Latinoamérica. Se decretó, incluso, la llamada emergencia de la gran depresión. Diez largos años de sufrimiento, que generó grandes brechas sociales.

En el contexto de la séptima conferencia Panamericana de 1933, celebrada en Montevideo, Uruguay, el presidente Roosevelt proclamó el principio de la Buena Vecindad, la no intervención y el establecimiento de relaciones más horizontales e igualitarias, buscando bajar la presión y la desconfianza que reinaba en Latinoamérica, por el trato que el gobierno de esa nación daba a los de la región. Los cambios fueron mas de diplomacia por el discurso, que, por la concreción en los hechos, pero prevaleció la buena intención.

En la presidencia del señor Donald Trump (me disculpan el salto), priorizaron frenar la migración de latinoamericanos hacia los EEUU. Algunos aplaudían esa postura. Con la llegada a la presidencia del señor Joe Biden, dan un giro de 180 grados, y buscan por la vía de la diplomacia acordar soluciones a la crisis que se está generando en los países de Latinoamérica. Los planteamientos surgen desde el apoyo para subsanar el daño que está generando el éxodo masivo en la región, destacando atenuantes como la pobreza y la violencia, sin dejar por fuera aspectos relevantes con base a los derechos humanos (DDHH), el medio ambiente y la corrupción.  

Hay quienes viven del odio y el rencor, para señalar de culpas al otro. Lo cierto es que los países latinoamericanos, como cualquier otro en el mundo, tienen que generar sus propias relaciones internacionales. En el camino surgirán las propuestas y las ofertas, para afianzar un bloque que permita consolidar espacios para el intercambio comercial, de acuerdo a las potencialidades que se tengan a lo interno de cada nación, al igual que los acuerdos políticos, para que los territorios, y sus fronteras, sean respetados. La política internacional de cada país, va a depender de sus propias necesidades. Allí todo se conjuga en el pragmatismo. EEUU no va a cambiar en esa materia, ese es su derecho.

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