María Beltrán | La Prensa Táchira.- La comunidad de Barrio el Río ha sido testigo de que la fe jamás debe perderse, pues sea cual sea la situación que se esté viviendo, más temprano que tarde un río de esperanza puede llegar para aliviar, ayudar y brindar alegría al corazón que lo necesite.
En el caso de esta comunidad, la solidaridad y alegría llegó desde el 2007, cuando un grupo de personas de buen corazón iniciaron un proyecto al cual denominaron "Ríos de Esperanza" y que al cabo de unos años se instituyó como una fundación que hasta la presente fecha se encarga de ayudar a los más necesitados.
A través de alianzas con agencias y organizaciones como Unicef, más el apoyo económico de muchas personas dentro y fuera del país han logrado dibujar sonrisas en los rostros de muchos niños.
La promoción y ejecución de planes vacacionales, tareas dirigidas, escuelas deportivas, fiestas del día del niño son algunos de los proyectos y actividades que han realizado para los más pequeños de la casa, incluyendo además, donaciones de ropa y zapatos.
Sin embargo, no sólo los niños han sido beneficiados con estas obras sociales, ya que "Ríos de Esperanza" planifica y organiza actividades para el día de la madre, entregas de mercados y cenas navideñas para toda la familia.

Cabe destacar que existen otros beneficios adicionales como planes vacacionales, reinados, jor nadas de vacunación y atención que se han realizado en algunas oportunidades. Como fundación, su objetivo es ayudar a las personas sin importar el color, raza e ideología abocándose siempre a los más vulnerables y necesitados.
Manuel Carreño, creador de la fundación, señala "este río no sólo es para la comunidad en donde iniciamos (Barrio el Río), pues gracias al apoyo y trabajo realizado como fundación hemos podido abarcar otras comunidades".
Muchas personas de Madre Juana, La Tinta y La Ermita, también han sido beneficiadas en algunas oportunidades con las obras sociales de esta organización sin fines de lucro.
En varias oportunidades, los miembros y colaboradores de esta fundación han buscado la forma de generar ingresos económicos para poder costear sus proyectos o simplemente "ayudar" a familias o personas en determinados momentos.
Carreño enfatiza en que todas las acciones y colaboraciones que reciben de las personas son por "voluntad propia, aquí nadie recibe beneficios, todo el trabajo que se realiza es porque nace del corazón", señalan do que esa es la visión de la fundación.
Además de beneficiar y servir de esperanza para muchos, la idea que ellos persiguen es que el deseo de "ayudar al prójimo" nazca en el corazón de todas las personas, demostrando y siendo ejemplo de que a pesar de la situación y contexto actual "siempre se puede ayudar".
"Nuestra misión es sembrar esperanza para los más necesitados, pero nuestra visión es incentivar a las personas, que a pesar de las adversidades y de las situaciones siempre debemos ayudar a nuestro prójimo", manifiesta Carreño.
Actualmente cuentan con una directiva de 16 personas y alrededor de entre 30 y 50 voluntarios."Bendición que hemos logrado con esfuerzo y dedicación, pues se van unos, pero llegan otros", señala Carreño, quien además añade que como en muchas organizaciones la deserción también tocó las puertas "en su momento".
Sin embargo, resalta que muchas de las personas que actualmente están en el extranjero han sido un pilar fundamental para el sostenimiento del trabajo social que realiza la fundación.
A pesar de que como organización se han esforzado por hacer el bien, en algunas oportunidades han sido testigos y hasta denunciantes de injusticias.
La intervención de ellos ha sido fundamental para esclarecer situaciones de maltrato y abuso sexual cometidos a menores de edad por parte de sus propios familiares.
Sin embargo, cada uno de estos momentos han servido como fuente de inspiración para "marcar la diferencia y hacer más que una obra social", expresa Carreño.
En algunas oportunidades han trabajado de la mano con los entes gubernamentales y otros organismos, como la Policía Nacional y Corposalud, aunque siempre se han demostrado muy firmes en su decisión de no politizar la labor.
"Aunque aceptamos y recibimos ayudas de todas partes, no estamos interesados en formar parte de ninguna ideología ni partido en particular", manifiesta Carreño.
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