CRISIS HOSPITALARIA EN VENEZUELA

El avance de la crisis social, económica y política de Venezuela, impacta negativamente al sector salud. El deterioro de las estructuras físicas de los hospitales, la falta de insumos, y la creciente emigración de los profesionales de la medicina, y de mantenimiento, hacia otras latitudes, u otros sectores productivos, en busca de mejoras salariales, y calidad de vida, son elementos que el gobierno nacional pretende desconocer, mediante la excusa irresponsable de culpar a otros de sus desaciertos ideológicos.

La calidad de vida de la población se ha deteriorado a la velocidad de la luz en los últimos 23 años. La inversión para el sector salud por parte del gobierno nacional no se registra en ningún instrumento visible y confiable. Ni siquiera los anuncios publicitarios, que en forma de panfletos se generan desde las altas esferas del poder, para distraer la atención de los ciudadanos, alcanzan a consolarlos sobre lo deprimente que se encuentra el sector. 

La escasez de medicamentos, y equipos, ha generado la suspensión de intervenciones quirúrgicas, y lo que es peor, los funcionarios de mantenimiento se niegan a hacer la limpieza de los quirófanos, porque no hay los insumos para hacerlo, y temen por su propia salud. Pacientes ingresan a esos quirófanos para ser operados por una patología, y posteriormente resultan con otra de mayores dimensiones, porque se contaminan durante la misma.

Los registros de organismos internacionales no son alentadores para la gestión de los llamados revolucionarios del siglo XXI. Según el Índice Global de Seguridad Sanitaria (GHS Índex), que mide las capacidades de 195 países para prevenir, y responder a amenazas sanitarias, Venezuela obtuvo en 2021, un puntaje de 20.9 sobre 100, ubicándose como el peor de América Latina, y uno de los 10 peores del mundo. La situación no ha mejorado en 2023. De acuerdo con el informe semestral de la Encuesta Nacional de Hospitales, durante el primer trimestre de 2023, el desabastecimiento de insumos en las emergencias de los hospitales del país, alcanzó en promedio un 48,5%, mientras que el desabastecimiento de insumos para los quirófanos, alcanzó el 73,2%. Además, la baja operatividad de los servicios de laboratorio, rayos x, ecografías, tomografía y resonancia magnética, ha obligado a los pacientes a llevar sus propios insumos para ser atendidos.

Uno de los aspectos más dramáticos de la crisis hospitalaria es el que afecta a las mujeres embarazadas, y a los recién nacidos. En varios hospitales del país, se han registrado casos de parturientas que son atendidas en el piso, o en condiciones insalubres por falta de camas, equipos y personal. Según el informe de situación humanitaria elaborado por la OCHA para enero-febrero de 2023, la respuesta humanitaria alcanzó a 365.000 personas, con algún tipo de asistencia, en 24 estados de Venezuela. Sin embrago, esta cifra es insuficiente frente a las necesidades crecientes de la población.

La crisis hospitalaria en Venezuela es una muestra más del deterioro institucional, social y económico que vive el país bajo el régimen de Maduro. Se trata de una violación sistemática del derecho humano a la salud que requiere de una respuesta urgente.

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