Escuelas básicas del Táchira modifican horarios de clases

María Beltrán | La Prensa Táchira._ Los problemas que invaden al sector educativo han causado que las instituciones públicas cambien el proceso de enseñanza al tener que modificar el horario de clases. 

El sueldo mínimo que gana un docente no alcanza para cubrir el costo total de pasajes que debe pagar para trasladarse hacia la unidad educativa en donde labora.

Para poder cubrir tan sólo esa necesidad, un docente debería ganar al menos 100 mil pesos mensuales, situación que frustra al gremio al observar que el total del sueldo que reciben es de 130 bolívares, lo que equivale a sólo 22.750 pesos al mes.

Por tal razón, el sector educativo optó por aplicar la semipresencialidad como método de estudio "provisional" hasta que puedan recibir mejoras salariares. 

Desde hace una semana, las unidades educativas públicas primarias de la ciudad han decidido mantener un horario de clases presencial de tres días para cada año o grado.

Esta nueva modalidad fue propuesta y aprobada tras una reunión con el Sindicato Único del Magisterio del estado Táchira (SUMA).

A través de la reunión fue acordado este plan para garantizar la enseñanza esencial de las unidades programáticas que deben brindarse durante los períodos escolares a cada uno de los estudiantes, sin la necesidad de perjudicar a los profeso res en su lucha por mejoras salariales.

Es de resaltar que estas nuevas alternativas han sido aceptadas tanto por el personal docente como por los representantes de las distintas instituciones, quienes desde principio de año han mostrado apoyo en la lucha del sector educativo. 

Sin embargo, la semi presencialidad no es fácil, ya que en algunas escuelas como "Regina de Velásquez" la dirección del plantel tiene la ardua tarea de modificar los horarios de cada semana, según la disponibilidad de los docentes y representantes.

Una ley que deja muchos vacíos

La aprobación reciente de la Ley de Participación Estudiantil en el subsistema de educación básica ha dado pie a diversas interpretaciones. La interrogante principal que presenta tanto el gremio docente como toda la na ción trata sobre si esta ley permitirá que los jóvenes bachilleres participen en el proceso de enseñanza en las escuelas del país. 

Ante esto, el analista político, Carlos Casanova, opina que la redacción de esta ley deja abierta una interpretación que afirma la intención de integrar a los bachilleres en el proceso de enseñanza. 

"Esta redacción ambigua de la que hace gala el chavimadurismo lo hace para engañar a las personas. Por ejemplo, la pregunta si el estudiante puede sustituir al docente, la es puesta está en el primer artículo; fíjese, el objeto de la educación es la formación del estudiante, el que debe garantizar la educación es el Estado en su rol activo, pues el artículo señala que el estudiante puede desarrollar mecanismos protagónicos a fin de garantizar la educación, claro está no lo dice de forma explícita, pero su redacción sí lo permite", explica Casanova. 

Por otra parte, Fander Martínez, diputado del bloque socialista en el Consejo Legislativo del estado Táchira, expresó ante un medio de comunicación que su deseo es desmentir categóricamente las opiniones que muchas personas han dado al querer relacionar la creación de esta ley "con el supuesto de que los estudiantes de los diferentes niveles de educación básica van a reemplazar a los docentes en cada uno de los planteles educativos; eso es falso".

A su vez, Mauricio Valencia, vicepresidente de la Comisión Permanente de Educación y Protección a la familia del CLET, manifiesta que "debemos precisar en honor a la verdad que en ninguna parte se establece que los estudiantes están faculta dos para dar clases ante la ausencia de los maestros", antes bien "permite a los estudiantes hacer seguimiento y contralo ría al hecho educativo y participar activamente en el hecho académico dentro de las instituciones".

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