Campesinos fueron víctimas del "estafador del Diablo"

Pactos, desentierros y rituales de brujería eran usados para esclavizar a incautos agricultores e impulsarlos a entregar gran parte de su fortuna

Ariana Moreno | La Prensa Táchira.- A mediados de los años 60, un habilidoso ladrón se valió de la ingenuidad de varios campesinos del estado Táchira para persuadirlos de hacer un "pacto con el demonio", y así librarlos de todos sus problemas a cambio de una gran fortuna.

Fueron muchas las víctimas que cayeron en la trampa de José Gonzalo Mancipe Sánchez, oriundo de Bramón, municipio Junín, quienes inmersos en el desespero confiaron ciegamente en él. Para 1966, la Policía calculó que más de cien mil bolívares en efectivo, varios inmuebles y decenas de animales habían sido obtenidos por este embaucador.

Entre las víctimas se encuentra el agricultor José Ignacio Casique, dueño de una finca en la aldea Bermúdez del antiguo Distrito Capacho. Según cuenta, conoció al hechicero a través de terceras personas y tras varios encuentros, el hombre apareció en su casa para advertirle que su vida corría inminente peligro y que su finca era objeto de un "trabajo" por parte de personas que tenían pacto con el Diablo, por lo que si no hacía algo pronto sería devastada en poco tiempo.

La zozobra se apoderó del campesino y Mancipe aprovechó el momento para ofrecer sus "poderes" a cambio de una buena recompensa. En los días siguientes, el delincuente fingió invocar al Diablo para que este lo ayudara con sus problemas y fue así como logró despojarlo de una propiedad ubicada en la carrera 12 de San Cristóbal.

Simultáneamente que el hombre hacía el supuesto "trabajo", consiguió que José Ignacio le buscara otros clientes y es por ello que se presentó con Mancipe Sánchez en la finca de su hermano Crispín Casique, ubicada en la aldea "Coloradas", ubicada en el municipio Uribante. El antisocial habló largo y tendido con Crispín Casique y con su esposa, identificada como Geraldina Badillo de Casique, haciéndole creer que ambos estaban muy próximos a sufrir una penosa enfermedad que acabaría con sus vidas y que tanto su finca como el ganado serían acabados por un poderoso maleficio.

Les explicó que en la finca había un "entierro" de huesos humanos colocado en un potrero, en medio de dos grandes jabillos. De esta manera, consiguió ganarse la confianza de los esposos Ca sique Badillo, explotando el temor y el estado de desesperación en el que se encontraron sumergidos.

Según cuenta la pareja, Mancipe regresó a San Cristóbal y a los dos díasvolvió a la finca, donde aparentó desenterrar un muñeco que se hallaba dentro de un frasco. Para el momento, la familia Casique dio el trabajo por terminado y nunca más volvieron a saber de este hombre.

Al descubierto

Otra de las víctimas de este sujeto fue la anciana Belén Escalante, quien fue visitada en su casa de campo por Mancipe Sánchez, con el objetivo de ver la casa para comprársela.

Luego de establecer una larga conversación con la mujer, el estafador le dijo "sé que usted se encuentra muy enferma, que tiene una hija inválida y que tiene problemas con los vecinos", la anciana sorprendida le preguntó de dónde había sacado la información, por lo que el hombre prosiguió "en el solar de la casa está enterrado un tesoro que alcanza la suma de medio millón de bolívares y un puñal de oro con la empuñadura de diamantes, pero para curarse de sus males y encontrarle solución a sus problemas y sacar el "entierro" debe usted hacer un pacto con el compadre "Satanás".

Preguntó en qué consiste el pacto y el respondió "mi buen amigo, le dirá en qué consiste", "tiene que entregarle el alma, luego llamarlo para que usted se manifieste con él, le cuente todos sus problemas y necesidades para que se los solucione". La mujer declaró más tarde que en ese momento aceptó la proposición, pese al miedo que la embargaba y quedó con el hombre a las nueve de la noche para sostener "la conferencia con su buen amigo".

Mancipe arregló una de las habitaciones y a los pocos minutos le dijo que el visitante había llegado ordenándole ponerse de espaldas sin mirar hacia atrás, luego le colocó sus manos en los hombros, se inclinó sobre ella y le ordenó que le consultara al compadre todos sus problemas. Belén asegura que le dijo que estaba muy enferma, que tenía una situación económica crítica y que en un sanatorio en Colombia estaba recluida una hija.

Más tarde le exigió le entregase 6600 bolívares que tenía en el banco, además de un plazo de 2 meses para sacar el tesoro y devolverle la salud a su hija. Belén a los pocos días fue al banco y se dirigió a su casa donde el hombre le ordenó que amarrara los billetes con un hilo rojo antes de entregárselo.

Dijo que luego lo buscó en varias oportunidades y en vista de que no desenterraba el tesoro ni le de volvía la salud a su hija, le pidió que le devolviera el dinero, pero el sujeto siempre salió con evasivas, hasta que ella se dio por vencida. Si embargo, la denuncia de uno de los familiares de esta anciana permitió que el estafador fuera capturado por el Departamento de Delitos de la antigua Policía Técnica Judicial, quienes pudieron recopilar varias denuncias contra José Gonzalo Mancipe, quien registraba numerosos antecedentes delictivos desde tiempos de la extinta Seguridad Nacional.

Los datos de este crimen se encuentran archivados en la Hemeroteca Estadal "Pedro Pablo Paredes", ubicado en San Cristóbal.

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