CON EL ALMA ROTA

Los acontecimientos socioeconómicos que se registran en suelo venezolano, no admiten excusa por parte del gobierno nacional. Los atropellos para defenestrar el derecho a la vida consagrado universalmente, les ha hecho merecedores de epítetos que señalan su esencia gubernamental. La pobreza de los seres humanos, es su inspiración ideológica, porque consideran que la riqueza es para su cúpula dirigencial. La descalificación es su estrategia, y la mueven a través de la publicidad, con la finalidad de desaparecer el surgimiento de liderazgos fuera de su entorno personal y familiar. Las inhabilitaciones de carácter político son el recurso al que recurren ilegalmente para frenar la disidencia, llevando incluso hasta la cárcel a quienes sostienen sus puntos de vista en contra de la irresponsabilidad que representa su sistema de gobierno.

Las protestas son criminalizadas, y con presiones y persecuciones, pretenden callar a los funcionarios de la administración pública. Hay quienes se prestan para esa desventura, y entran en el vicio del jala mecate, perdiendo su identidad. Rodilla en tierra gritan algunos, y en sus casas, en el cuarto oscuro, para evitar la mirada de sus seres queridos, tienen que taparse la cara porque hasta la sombra les recrimina.

Los gobernantes del llamado socialismo del siglo XXI critican el fascismo, obviando que, con sus actuaciones, lo representan. Claro, es la forma de evitar los señalamientos, y escurrir el bulto para inculpar a otros, y disfrazar sus verdaderas intenciones. Los profesionales reciben trato descortés porque representan el sector pensante del país, y eso no agrada a quienes manejan la ignorancia como bandera. La fórmula para sacarlos del escenario y restringir su opinión, es raspando los salarios, hasta alcanzar el propósito de la renuncia, y abandono del país.

Los educadores sobresalientes, comprometidos con la formación de las nuevas generaciones, amparados en el conocimiento plural, están marcados para ser sustituidos por la barbarie y la ignorancia. La educación entra en terapia intensiva. El régimen asume los derechos del niño para promover el choque de pueblo contra pueblo, pero no reflexionan que al vulnerar los derechos de los educadores se lo hacen directamente a los niños y sus grupos familiares. La sociedad venezolana pende de un hilo ante el atraso que se impone. El debate por alcanzar el cambio de sistema de gobierno debe involucrar a todos quienes aspiran una sociedad de respeto, con modo y calidad de vida que dignifique al ser humano, y reivindique la sociedad del conocimiento, desarrollo y prosperidad.

El día del maestro (15 de enero), está siendo mancillado por quienes no tuvieron la entereza para formarse, educarse, y alcanzar cultura para la sana convivencia ciudadana. El gobierno nacional ha abusado del respeto y civismo demostrado por los educadores en cada acción emprendida, y los han pisoteado en las oportunidades que les ha parecido. Nada que celebrar, mucho que reclamar. Hoy la educación venezolana se encuentra con el alma rota.

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