DOMINGO POR LA TARDE

INTRODUCCIÓN.- El 6 de enero del 2021, una muchedumbre enardecida, asaltó el Capitolio en Washington, exigiendo que su candidato Donald Trump asumiera otro mandato presidencial, a pesar que las entidades electorales, decían que Joe Biden era el triunfador. Se dice que ante la mirada complaciente de los organismos de seguridad que custodiaban el Capitolio, cientos de "trumpistas" ingresaron violentamente a las distintas dependencias, ensuciando, destruyendo, robando, para luego, muchos de ellos, ser detenidos, y no se cuantos purgan cárcel, por ese desaguizado.

BOLSONARO, EL IMITADOR.- Jair Bolsonaro, "autonombrado admirador" de Trump, perdió las elecciones ante Lula da Silva. Obviamente jamás reconoció la derrota, aún después que Lula, el 1 de enero, asumió constitucionalmente la presidencia de la República Federativa del Brasil. Jair no se presentó a la transmisión de mando, y no entregó la banda presidencial a Lula. Sus seguidores, en tanto, bloqueaban carreteras, manifestaban con violencia, colocaban bombas, y por último decidieron acampar en la emplanada de Brasilia, donde están las edificaciones de los poderes del estado. El Palacio Presidencial, la Torre del Congreso y los Tribunales de Justicia.

EL 8 DE ENERO DE 2023.- El ex-presidente Bolsonaro en La Florida, el secretario de Seguridad Pública de vacaciones, también en Miami, el gobernador del Distrito Federal supuestamente sorprendido por los eventos, el ministro de la Defensa asegurando "plena normalidad" pocos minutos antes. Mientras tanto aumentaban los "acampadores", aún frente a dependencias policiales, lo cual viola las leyes en Brasil. Nadie de inteligencia y servicios de seguridad se percató que más de 100 buses traían más "campistas". Los "asados" menudeaban y supongo bien "regados de bebidas espirituosas". De pronto comenzó el movimiento y columnas de manifestantes violentos se fueron hacia los edificios que están en la emplanada. Destruyeron, ensuciaron, se llevaron obras, cuadros patrimoniales del Brasil. El presidente Lula que estaba en Sao Paulo organizó su desplazamiento a Brasilia. Hasta las 6 pm, Bolsonaro no se pronunciaba, el gobernador del Distrito Feferal le pedía a Lula "que lo disculpara", y sólo se contaban 150 detenidos. Hoy lunes, entiendo que los detenidos pasaban de 1500.

¿QUÉ VIENE AHORA?.- La solidaridad internacional no se hizo esperar, con Lula y el pueblo brasileño. Todos los presidentes latinoamericanos se manifestaron, aún Anthony Bliken, del departamento de estado. Suponer que los EE.UU. no tenían información acerca de este "intento de golpe", o que esta acción no tiene vinculación con los hechos del Perú, en mi opinión se "pecaría de ingenuidad". La derecha en cualquier país no acepta un gobierno de avanzada. No puede colocar en riesgo, los privilegios que han disfrutado por tanto tiempo. La movilización popular del pueblo organizado es una alternativa para que el proyecto político social y económico que Lula tiene para Brasil no se frustre.

¿EPÍLOGO?.- Sólo ha pasado una semana en que Lula asumió la presidencia. Bolsonaro al igual que Donald Trump, se niega a reconocer el triunfo de un opositor. En este caso, es peor, porque el oponente es un "obrero soldador", que resultó ser uno de los mejores presidentes que ha tenido Brasil. Separar lo ocurrido el domingo 8 de enero en la emplanada de Brasilia y no asociarla a lo que ocurre en Argentina, Bolivia y Perú sería un craso error. Asoma la percepción que ello es una contraofensiva de la ultraderecha. Es tarea de todos los que creemos en "un mundo diferente", tomar las providencias del caso.

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