Analistas pronostican profundización de la crisis económica para 2023

Ariana Moreno | La Prensa Táchira.- El panorama para el próximo año 2023 no es muy alentador. Según analistas, la crisis económica del país podría seguir avanzando si no se toman las medidas necesarias para frenar la desaceleración económica. 

El investigador y profesor universitario, Carlos Casanova, manifiesta que hasta el momento las estimaciones de riesgo de las empresas a nivel nacional hablan de las circunstancias de Venezuela como una de las peores que se están evidenciando a nivel mundial y expresa que no vamos a revertir esta situación si la gestión y administración de los recursos se siguen manejando en los términos como se maneja actualmente. 

Explica que la constitución norma y reglamenta lo que el Gobierno debe hacer para que estas cosas que están sucediendo no sigan pasando. Expresa que hasta que no se cumplan los mandatos constitucionales seguirá habiendo en el país un desequilibrio macro y microeconómico.

Una de estas principales normas que se deberían adaptar, según Casanova, es devolverle al Banco Central de Venezuela su autonomía. Para el estudioso, la intervención del Gobierno en la política fiscal y monetaria ha provocado que el bolívar haya perdido su valor y que los productos y servicios aumenten, debido a la inflación producida en Venezuela.

Expresa que el escenario a finales de este año está basado en una economía dolarizada con un signo monetario desaparecido y sin valor; con un sistema bancario inexistente ante una falta de productividad bastante preocupante y con un salario mínimo incapaz de ofrecer capacidad de compra. 

Pese a esto, manifiesta que los venezolanos aún le apuestan al país haciendo inversiones pequeñas o incluso buscando dinero prestado. Dice que en esta recta final del año, se ha podido observar bastante inversión, pero que lamentablemente estos emprendedores no cuentan con el respaldo necesario por parte del sistema bancario, que actualmente no tiene la posibilidad del acceso a créditos. 

Asegura que todo esto, aunado al hecho de que el empobrecimiento en Venezuela es aún peor y que el cobro de la cuarta fase de los aguinaldos se hará cuando el bolívar vale menos, provocará que para el 2023 se genere un ambiente de protestas. Asimismo, dice que esta situación puede verse también reflejada en un éxodo continuado porque hay muchas personas que regresaron y al ver que no hay ningún cambio significativo, se vuelven a ir por temor a volver a quebrar. 

Finalmente, señala que no se puede seguir echándole la culpa a los demás de lo que sucede en el país. Expresa que hay que dejar de lado todos los argumentos del pasado y comenzar a plantearse cómo se va a enfrentar la dolarización en Venezuela, si los trabajadores siguen ganando en bolívares. Según Casanova, el Gobierno tiene que dejar de pensar que entregando bonos puede beneficiar a la población. "Los bonos no reactivan la economía, se reactiva con un salario que pueda dignificar a la familia", asegura. 

Condiciones 

Para el economista y presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, Venezuela podría ver una luz para el 2023, sólo si el Gobierno restablece la confianza y estabiliza el sistema cambiario. Explica que hay informaciones que hacen pensar que el país tendrá algo distinto, basado fundamentalmente en las flexibilizaciones que se hicieron durante las últimas semanas en materia petrolera a través de los permisos concedidos a Chevron. Asegura que la reactivación de una empresa privada, generan estímulos en los proveedores e ingresos en las cadenas productivas que sirven al sector petrolero. 

Sin embargo, expresa que si no hay cambios de ningún tipo en las condiciones económicas venezolanas donde el país no pueda reinsertar su petróleo, su gas, ni su actividad legal en el mundo, la economía no va a ver mejoras en los niveles de crecimiento. 

Según Luis Vicente León, el crecimiento se había estado haciendo evidente en el año 2021, donde el proceso comenzó a estabilizarse y empezó a crecer en ritmos porcentualmente interesantes, pero muy lejos de la recuperación económica indispensable para poder influir en toda la población. 

A inicios de este año, asegura que se generaron algunas oportunidades porque se permitió una dolarización fáctica de la economía y un poco de esperanza para el futuro. Pese a esto, declara que el último trimestre del 2022 comenzó a observar una desaceleración que no implica precisamente una caída, pero donde la personas comienzan a ver nuevamente es más difícil poder acceder a los productos y el consumo que había estado disparado en los dos primeros trimestres del año, en el último trimestre se ve disminuido.   

Esto, según explica, se debe a que el Gobierno no logró incrementar los ingresos en dólares de la nación a través de las exportaciones petroleras, porque se mantienen restringidas. Dice que el agotamiento de la economía se puede evidenciar en la devaluación severa de agosto y noviembre que combinados han provocado que el bolívar pierda más del 60% de su valor. Asegura que lo que más preocupa de este año es la pérdida de capacidad de compra de los dólares, ya que esto a raíz del aumento del dólar frente al bolívar. "Con una inflación severa en bolívares y una pérdida de capacidad de compra de los dólares, ha hecho que los consumidores se agoten y eso explica ese debilitamiento de consumo", manifiesta.

En cuanto a la inflación, el economista expresa que en el primer escenario los analistas plantean que las cifras para el año que viene no van a ser muy distintas, pero la proyección es que haya una inflación de 100 y 120%. Sin embargo, si el Gobierno cumple con algunos de los requerimientos mencionados anteriormente, que tengan que ver un poco más de producción petrolera, y un rescate de la confianza perdida, se estaría hablando de una inflación de 80 o 85%, la cual seguiría siendo la más alta del mundo.

Devaluación 

Todo este escenario se plantea tras una fuerte devaluación del bolívar durante las últimas semanas, donde en menos de 15 días el dólar en Venezuela pasó de ser cotizado a 10 bolívares a más de 15 bolívares. Por este motivo, los venezolanos han visto la necesidad de solicitar al Gobierno nacional un incremento en el salario mínimo que actualmente es de 130 bolívares. 

Para algunos analistas, un aumento para finales de año no cambiaría nada; mientras que para otros es una medida necesaria. Según Luis Vicente León, actualmente se está planteando la urgencia de aumentar el salario a los trabajadores, lo cual a corto o largo plazo tendría un impacto significativo en los costos, pero que es una política que se debe implementar, porque las consecuencias negativas no pueden significar una excusa para mantener a las personas con una baja capacidad de consumo.

Pérdidas cuantiosas en las reservas internacionales

El economista, Dilio Hernández, asegura que en lo que va del año 2022 se estima que hemos perdido más de mil millones de dólares de las reservas internacionales para sostener el bolívar frente a las demandas de dólares. 

Manifiesta que hoy en día, las reservas que quedan son de unos 5 mil millones de dólares de los cuales el 80% son en oro, lo que implica que sólo el 20% está en divisas líquidas que pueden ser usadas en el mercado cambiario.

Por este motivo, expresa que los economistas han venido advirtiendo desde hace algunos años que la política monetaria del gobierno venezolano se hace insostenible en el corto plazo. Declara que pretender mantener un bolívar sobrevaluado frente a un dólar, sacrificando las reservas nacionales, "tiene un corto aliento". 

Asimismo, recuerda que el Gobierno sacrifica semanalmente entre 50 y 100 millones de dólares para contener la subida de estos precios. Pese a los esfuerzos, indica que la falta de liquidez de las divisas y el incremento de la demanda de dólares con la llegada de la Navidad, ha llevado a una subida del dólar en el mercado paralelo, obligando al propio mercado oficial a subir la cotización de la divisa en más del 40% en las últimas dos semanas. 

Casanova expresa que incluso se podría pensar que el propio Banco Central de Venezuela está presionando al mercado cambiario para obtener más bolívares por menos dólares y así cubrir sus compromisos fiscales de fin de año. Esto ha tenido un enorme impacto en el precio de los bienes y servicios que requiere la población, donde más del 60% de los productos que se ofertan en el mercado venezolano son fabricados con insumos importados y en la medida en que el dólar sube, por supuesto los costos de estos bienes aumentan y elevan los precios y con ello la inflación. 

Es por ello que ve desalentador el año que viene en cuanto al mercado cambiario. Asegura que la disponibilidad de divisas en el Gobierno continúa siendo bastante limitada por las sanciones, por las dificultades del financiamiento internacional y por las expectativas de acuerdos políticos que aún no parecen resolverse en corto plazo. 

Rebotes constantes

El politólogo, Nicmer Evans, asegura que durante los últimos meses la economía ha atravesado una serie de rebotes constantes que no logran dar con un verdadero crecimiento en el país, no se le inyecta dinero en materia de producción para generar una mejora económica. 

Manifiesta que el país se ha visto afectado por una caída estrepitosa y al no generar producción ni indexación salarial para la estabilización de los ingresos de las personas y estabilidad de la economía, se comenzará a ver una economía desgastada. En este sentido, dice que Venezuela vive una leve recuperación de ese desgaste aplicado durante los últimos años, pero que frente a esto ahora empieza el proceso de devaluación que se está desarrollando. 

Ante el descalabro financiero, el dirigente destacó que se necesita que se desarrolle un modelo económico que agrupe al Estado, sector privado y empleados a través de un modelo económico tripartito que permitirá poder avanzar realmente en la estabilidad de la economía en Venezuela.

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