Sectores populares reportan más casos de trastornos alimentarios

Ariana Moreno | La Prensa Táchira.- Durante muchos años en Venezuela se creyó que los trastornos alimenticios como la anorexia y la bulimia pertenecían principalmente a la clase media o media-alta; sin embargo, estudios realizados por la Fundación Ayúdate demuestran todo lo contrario. Según Andreína Ramírez, directora de esta organización sin fines de lucro, las comunidades donde hay graves problemas de inseguridad alimentaria reportan más trastornos del comportamiento alimentario.

En el Táchira, al menos el 47,3% de hogares sufren de esta inseguridad conocida como la ingesta insuficiente de alimentos, ya sea de forma transitoria, aguda, estacional o crónica. Esta situación ha provocado que en las comunidades más afectadas se presenten estos tipos de trastornos de forma más crónica. 

Otro de los factores que inciden en las alteraciones de la alimentación principalmente en los sectores bajos son los problemas familiares. La psicóloga, Alejandra Gauta, expresa que en muchos casos las personas incluyendo tanto hombres como mujeres, están sometidos a ciertos tipos de conflictos en el hogar, como peleas, abusos y duelo migratorio que terminan traduciéndose en enfermedades como la bulimia, la anorexia y los llamados "atracones de comida". Asimismo, la psicóloga asegura que para tratar este tipo de enfermedades, es necesario revisar la historia personal de cada individuo y así poder identificar de dónde viene el problema. 

La nutricionista, Daniela Rodríguez, expresa que el manejo de conducta va de la mano con una asistencia nutricional donde el especialista identifica cuál es el trastorno que el paciente padece y recibe las indicaciones necesarias para su recuperación. Rodríguez asegura que tanto la anorexia como la bulimia y la ortorexia son alteraciones presentadas principalmente durante el período de la adolescencia, porque es cuando más nos preocupamos por nuestra imagen corporal. 

En este sentido, la nutricionista define a la anorexia como la restricción de la ingesta alimentaria por miedo a subir de peso. Asegura que en muchos casos, llegan a estar hospitalizados en condición de desnutrición extrema, incluso cuenta que en una ocasión tuvo una paciente que pesaba alrededor de 30 kilos y se quitaba las vías porque decía iba a engordar. "Fue un proceso recuperarla porque para ellos es un ciclo vicioso: van a sus casas, siguen con el trastorno y vuelven a ingresar", expresa. 

¡Estar atentos!

Asimismo, manifiesta que la bulimia se da cuando el paciente se hace atracones de comida, pero después lo expulsa mediante el vómito, diuréticos y laxantes porque le da sentimiento de culpa. Asegura que tanto padres como maestros deben estar muy pendientes de las idas al baño, principalmente en las niñas y adolescentes. Dice que los pacientes con este tipo de trastorno llegan con graves lesiones de la garganta y de la tráquea, debido a todos los ácidos gástricos que expulsan y cuando lo vuelven recurrente comienzan otros problemas del sistema digestivo. 

La ortorexia, por su parte, es la obsesión de comer y verse sano, pero llega un momento en que se vuelve patológico.

Entre los síntomas de estos principales trastornos, la especialista destaca la debilidad y un comportamiento aislado donde se encierran y no quieren compartir con otras personas. Recomienda mantenerse alerta y en caso de sospecha, ver los historiales de las búsquedas en internet porque hay páginas llamadas "Ana y Mía" Ana (anorexia), Mia (bulimia), donde se fomenta estos desórdenes alimenticios y se enseña cómo pertenecer a estos grupos. Para la licenciada en nutrición, es necesario aprender a enfrentar y reconocer estas enfermedades y en el momento en que lo hagan, buscar ayuda con un nutricionista que le enseñe a comer adecuadamente y un psicólogo que lo instruya en cómo canalizar la conducta y hacer cambios, sin que su imagen corporal se vea distorsionada. 

En un mundo donde las redes sociales forman parte de nuestro día a día, es importante estar atentos al comportamiento de los niños y adolescentes que puedan estar siendo influenciados por otras personas. El sociólogo, Otto Rosales, asegura que le damos mucha atención a la apariencia, y eso seguirá siendo tendencia porque aún nos cuesta conectarnos con nuestras raíces.

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