"Saturación de suelos en la ciudad es muy alta y no hay control"

Ariana Moreno | La Prensa Táchira.- Las abundantes precipitaciones que se ha registrado durante los últimos meses en el municipio San Cristóbal, ha provocado que los suelos continúen sobrepasando su capacidad para retener grandes cantidades de agua. 

Según el hidrometeorólogo tachirense, Ramón Ostos, el área de San Cristóbal desde su nacimiento ha contado con diferentes tipos de suelos que se vienen manteniendo desde hace varios años con altos niveles de saturación por la gran cantidad de líquidos producto de las lluvias y otras fuentes hídricas. Teniendo en cuenta que la saturación de los suelos se produce cuando prácticamente todos los poros del terreno están llenos de agua, es frecuente ver eventos trágicos como inundaciones, desbordamientos de ríos y quebradas, así como deslizamientos de tierra que afectan principalmente viviendas y carreteras.

El experto asegura que el mayor ejemplo visible del exceso de humedad en los suelos de San Cristóbal es la gran cantidad de huecos y hundimientos que se ha registrado durante décadas en varios puntos de las principales vías de esta ciudad andina. 

Nubosidad

Yesnardo Canal, director de Protección Civil Táchira, asegura que el estado es uno de los que mayores riesgos presenta a nivel nacional, ya que a pesar de que el período de lluvias pueda cesar en los meses de enero y febrero, siempre se van a registrar precipitaciones de manera continua porque el Táchira recibe nubosidad, principalmente desde Colombia.

Explica que a pesar de que la zona de convergencia intertropical desciende en esos meses, se mantienen los vientos alisios en nuestro trópico. Canal manifiesta que desde todas las latitudes se recibe nubosidad y por ello mantenemos suelos saturados por precipitaciones continuas.

Áreas críticas

Esta humedad permanente en los suelos de la ciudad ha causado que varias áreas permanezcan en riesgo inminente. Según el hidrometeorólogo, Ramón Ostos, existen al menos nueve zonas críticas como son: Barrancas, El Mirador, barrio El Río, Rafael Moreno, barrio El Paraíso, La Chucurí, La Unidad Vecinal, Loma de Pío y Macanillo. 

Ostos asegura que estas áreas generalmente están conformadas por dos formaciones geológicas. La Formación Colón, caracterizada por tener suelo de arcillas expansivas y la Formación La Quinta areniscas de color rojo identificada por tener los "suelos rojos" de la zona de La Machirí y por dar el tono característico al río Torbes. 

Asegura que estos tipos de suelos son los más peligrosos para cimentar y es por ello que las construcciones ubicadas en estas áreas y generalmente a los márgenes de las quebradas se encuentran en constante riesgo. 

Sin registros

El experto que trabajó durante muchos años en el antiguo Ministerio del Ambiente— hoy denominado Ministerio del Poder Popular para Ecosocialismo y Aguas—, asegura que aunque actualmente nadie lleva registro de los verdaderos niveles de saturación de suelos que hay en la ciudad, así como tampoco existen registros e informes completos sobre las lluvias ni de otros fenómenos naturales que permitan estudiar los cambios y establecer acciones preventivas ante cualquier desastre natural.

Asegura que estos informes anteriormente eran el resultado de un minucioso estudio de lo que estaba pasando y eran pasados a la gobernación y a las alcaldías todos los viernes, quienes se encargaban de establecer las medidas necesarias. 

Expresa que a pesar de que Protección Civil realiza un informe sobre las lluvias, este es de la magnitud que debería ser. Asimismo, dice que la mayoría de las estaciones meteorológicas ha sido desvalijadas y no tienen las estructuras ni los vehículos necesarios para llevar a cabo el trabajo.

Asimismo, el geólogo, Jairo Ovallos, asegura que las mediciones las desarrollaba el Ministerio del Ambiente a través de un informe preinvierno en los períodos secos, con lo cual también evaluaban cada uno de los afluentes hídricos en el estado Táchira, donde son sus nacientes, dimensiones de los cauces, volúmenes que podían manejar y cuál podría considerarse peligroso.

Por su parte, Protección Civil Táchira, asegura que 205 funcionarios se mantienen en constante alerta ante cualquier eventualidad que se suscite en San Cristóbal y en total unos 425 funcionarios a nivel regional están siendo preparados para este tipo de eventos. 

Yesnardo Canal, asegura además que el Táchira es el estado con mayor riesgo a nivel nacional: enriesgo por suelo, riesgo sísmico, riesgo por el mapa hídrico que lo compone y riesgo por incumplir las normas de construcciones cercanas a los afluentes hídricos del estado.

Entre las zonas no aptas, establecen principalmente a todas aquellas familias que ha construido a escasos metros de las quebradas y ríos que conforman la ciudad de San Cristóbal. 

Según Canal, en el municipio existen 14 quebradas transversales conocidas como La Totuma, La Bermeja, La Blanquita, La Castra, La Carbonera, La Unión, La Vichuta, La Monumental, Carora, La Cuchuri, La Machiri, La Parada, El Toro y La Sapita. 

Además del río Zuñiga y el río Torbes, longitudinales de la ciudad de San Cristóbal y donde se presentan los riesgos más inminentes de la población en la capital del Táchira. 

Según Canal, un cuerpo de agua como el río Torbes, requiere de al menos 80 metros de separación para poder construir; sin embargo, en ese lugar, existen construcciones a escaso medio metro.

Asegura que La Ley de Aguas establece un retiro del lecho del caudal entre 25, 40 y de 80 metros, dependiendo del caudal. Expresa que el incumplimiento de esta ley como consecuencia de las políticas públicas erradas en gestiones anteriores, ha provocado que más de 2000 familias en San Cristóbal se encuentren en riesgo. 

Asimismo, expresa que las intervenciones de estas personas influyen en gran manera en el comportamiento de las quebradas, ya que las descargas de las aguas servidas van directamente al cuerpo de agua. 

Desalojos

Yesnardo Canal asegura que en cada evento por precipitaciones, hacen un censo y emiten cuál es el criterio de cada una de las personas afectadas. 

Expresa que ha solicitado el desalojo de sus viviendas a cientos de familias; sin embargo, calcula que al menos un 80% no ha desalojado sus espacios, debido a los diferentes tipos de realidades que presentan. A pesar de ello, manifiesta que al momento de construir en una zona no apta, las personas tienen que estar conscientes de que están expuestos a cualquier eventualidad. 

Expresa que tanto los ciudadanos como funcionarios deben estar preparados, ya que "prácticamente vivimos en guerra permanente con la naturaleza".

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